viernes, 16 de mayo de 2014

Bioconstrucciòn en Altamira de Càceres:

Un saco de cemento a precio regulado cuesta 23 bolìvares, aunque hay unos coñoesupepa que lo revenden entre 100 y 120 bolos para hacer su agosto ilegalmente. Hacer estos dos módulos se llevó dos palas pequeñas de cemento.

La arena costó 50 bolos una carretilla, y no usamos ni una décima parte de ella, apenas tres palitas.

Las botellas eran basura, y las que eran transparentes las pinté por dentro chorreándoles pintura al descuido para darle color al módulo (aún falta ponerle blanquito el cemento, limpiarlas y eso, pero estaba emocionada y quería poner las fotos ya).

Las piedras también fueron gratis y las baldosas quebradas y mosaiquitos fueron, digamos, un inocente hurto.

Las tablas eran antiguas paletas de madera que también habrían ido a parar a la basura de no haber sido rescatadas de los contenedores de Mango Center, una ferretería grande en Barinas donde los obreros te miran como si fueras un delincuente cuando les pides permiso para regiistrar la basura, pero no importa..

El resultado fueron estos modulitos, que no deben haber costado ni 5 bolívares cada uno en materiales, y que sirven para construir, se empotran en las paredes o se utilizan como si fueran un bloque más. Para ese paso todavía falta un poco bastante de trabajo, pero llegará. De hecho el plan ese ese: algún día no muy lejano podré decir que le hice un aporte a Cántaro, la futura casa del perro Duque, el hombre de la tracción de sangre.
1.- la paleta se desarma con una pata e' cabra

2.- las tablas se cortan a la medida deseada, para hacer el marco donde se vaciará el cemento sobre las botellas

3.- se presentan las piezas para ver si quedó bien y no vamos a poner la plasta

4.- Se abren unos huequitos en la madera, que lego se asegurará con alambres para que no se desarme

5.- esos son los alambres...

6.- ... y ese es el perro

7.- esos son los alambres, puestos a lo arrecho

8.- además de asegurar las maderas con alambres se le colocan unos abajo para dar soporte a las botellas. Esta técnica luego, en los siguientes módulos, la sustituimos por un invento endemoniado que se me ocurrió para que la botella se pudiera ver también por detrás del módulo, se trata de sustituis los alambres de soporte por una cama de arena, otro día les cuento de qué va el asunto.

9.- Ahí está, ya vaciamos el cemento

10.- este es otro prototipo de modulito, apaisado

11.- y así quedó, aunque falta echarle cemento blanco para alisar las imperfecciones y que se vea más prolijo

12.- lo mismo que el anterior

13.- este fue mi favorito

14.- yo sí estoy buena, dígalo

martes, 11 de marzo de 2014

Plegaria

...por eso hoy te invoco, espíritu de los maizales, ánima de luna llena, pájaro fantasma, sombra entre las ramas, flor para el quebranto, chinchorro de dormir viejos, almita de los ríos, perro que envejece en los caminos, sapito silbador, caimán y tragavenado, diosa imponente, duna que arde bajo los pies, gigante agujero rojo en el horizonte, avispita malvada, lluvia temprana, fresca brisa salada y tambor de costa, montaña blanca, fruto maduro, árbol gigante -mi juguete preferido-:

Que mañana nos envuelvan tus amores, y que hagamos las paces con tus duendes.

En el nombre de Chávez, y de Lina y de Primera su canto, Simón.

lunes, 6 de enero de 2014

Tesoro

Luego de mucho perder, me he encontrado un tesoro:

Tengo la chapaleta de un pirata cojo y una carpa donde caben seis enanos. El cuero de quinientos animales, coloreado. Una máquina que sólo cose el tiempo, adolorido el miembro fantasma de la aguja.

La cera derretida de tres docenas de velas encendidas para pedir un deseo gigantesco, y zapatos y mapas para llegar del Delta hasta La Grita, y volver caminando, unas cuarenta veces.

Tengo una dinamita de mentira que sueña con volar el techo en mil pedazos. Una nevera vieja, llorona y sin aliento, quinientos mil pestañeos escritos en papel y dos culebras ciegas de madera que sólo me dan miedo cuando acechan.

Tengo varias botellas llenas de piedras filosofales, siete lámparas que cuando las froto sale de ellas una nube de polvo, el antifaz de Gulliver Chacón cuando era niño y se vistió de El Zorro, y una muñeca rusa con seis generaciones de orfandad.

Pero la mejor cosa de todo ese tesoro, es la pequeña llave.

viernes, 7 de junio de 2013

Fascismo

En los últimos dos meses he sido calificada, no menos de cinco veces, de fascista.

¿Fascista, yo?, ¡no puede ser! Juro que me indigné a la quinta vez.

Se me subió el calor a las orejas, apreté duro los puños y los dientes, y estuve a punto de soltar la estocada que acabaría con mi interlocutor cuando, por precaución, decidí consultar el diccionario:

Fascismo. (Del it. fascismo).
1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se produjo en Italia, por iniciativa de Benito Mussolini, después de la Primera Guerra Mundial.
2. m. Doctrina de este partido italiano y de las similares en otros países.

Todo estaba bien, yo no era fascista. ¿O sí lo era? No podía ser posible que en catorce años yo no me haya enterado de quién era ese Benito. ¿Me había perdido yo de todos los Aló Presidente en los que Chávez habló del gran Mussolini?, ¿había entendido mal quiénes eran los buenos da la historia? Ni pendiente, no creo. Entonces pregunté por Mussolini, y encontré:

Dictador. Nazi. Persiguió comunistas como loco. Se hizo de un cuerpo paramilitar de matones que se hacían llamar los Camisas Negras y sometían a los sindicatos de obreros y campesinos a punta de mamonazo y tiros. Murió fusilado por el pueblo.

Entonces mi poder de deducción se activó a su máxima potencia: quienes me han dicho fascista, o no me conocen, o no saben qué carrizo es el fascismo. Vuelvo a la investigación y en diez minutos me topé con la respuesta. Esas personas me han dicho fascista porque Capriles les dijo en rueda de prensa del pasado 16 de abril que:

“Fascismo. El fascismo es agarrar una persona, y llevarla a votar, y estar pendiente cómo vota” (sic).



MINUTO 7:15