miércoles, 19 de noviembre de 2008

Guía práctica para divertirse en un parque infantil

1.-Móntese en un columpio o láncese por un tobogán. El truco está en hacerlo como si quisiera suicidarse en el intento.

1.a.- En el caso del balancín, colúmpiese tanto como pueda, hasta que sienta que si se sigue impulsando le va a dar la vuelta completa al tubo. Cuando el miedo comience a sentirse en forma de vértigo, aparecerán las carcajadas nerviosas. En ese momento es hora de saltar al piso (asegúrese de amortiguar con las rodillas para que no le derrumbe el calambrazo del demonio). Déjese caer sobre la grava y termine de reír cuando duelan los cachetes.

1.b.- Para el uso del tobogán es importante no mirar hacia abajo mientras se sube. De lo contrario, sus instintos adultos de supervivencia le impedirán llevar a cabo el proceso completo.
Una vez arriba, revise la superficie del tobogán para asegurarse de que no haya tornillos sueltos y no vaya usted a dejar media lonja de nalga en el acero. Cuando esto esté debidamente verificado, proceda a lanzarse mientras suelta algún grito de guerra, o un simple "AAAAAYYYYY" para que goce más su heróica proeza. Al llegar abajo, tiéndase sobre el suelo boca arriba y mire el cielo. No se va a partir de la risa, pero se va a sentir muy en paz.

2.-Vea a los niños hacer zoquetadas. Con frecuencia los locos esos son más divertidos y sabios de lo que creemos.

3.-Cómase un helado, el más grande.

4.- Si hay una mata de mango, tumbe o recoja uno y cómaselo con las manos. Un dato importante es que la cantidad de diversión es directamente proporcional a la cantidad de mango embarrado alrededor de la boca, manos y franela, pero inversamente proporcional a la cantidad de pelitos atrapados entre los dientes.

5.-Hable con el heladero, pregúntele cosas.

6.-Ofrézcase para ser quien impulse el giro de la rueda del parque. Si los niños le sonríen y le dicen que sí, tiene la diversión garantizada. El truco está en ser un troglodita y darle tan fuerte a la rueda como para que los niños sientan que están en una prueba para pilotos de la NASA. El que estaba acostado boca arriba querrá vomitar y los que estaban sentados sentirán que en cualquier momento van a salir volando. Ese es el momento para alejarse y disfrutar del espectáculo antes de que un padre reclamón venga a molestarle. Si tiene suerte, los niños comenzarán a gritar tan fuerte que aturdirán a sus progenitores y usted podrá salir impune de la escena pasando desapercibido.

7.-Sea usted el compañero de subibaja de algún infante que vaya pasando incauto. Mientras más pequeño, mejor. Así podrá usted reírse con la desesperación de la criaturita cuando note que el individuo más grande tiene el control del subibaja, y además de divertirse un rato, le estará enseñando a su compañero de juegos algo importante para la vida de todo niño: no montarse en un subibaja con alguien más grande que uno. Ojo: está prohibido bajarse del subibaja de sopetón para hacer caer al niño.

1 comentario:

Julio César Serralde Ávila dijo...

Me encanta cómo escribes...
Haces que mis 44
se conviertan en 4

:)