miércoles, 28 de enero de 2009

Gente literal

A: ¡Oye!
B: ajá...
A: ¿en tu trabajo estarán buscando alguien con mi perfil?
B: Oye, creo que no se fijan mucho en la cara del personal, más bien en el currículo. ¿Qué es lo que estudiaste tú?

martes, 27 de enero de 2009

Esas malas juntas

Tratando de dejar a un lado el apestoso plan "notengotiempodeponermeaescribircomoesdebido", les cuento que hoy me vino a la mente, proveniente de algún recóndito lugar de mi memoria, una canción.

¿De qué canción se trata? pues muy fácil: de "Me haces tanto bien", del grupo Amistades Peligrosas, uno de los primeros cassettes originales, compraditos en Recordland en un cumpleaños, que tuve en mi vida. Recuerdo que costó 900 bolívares de los viejos y que tuve que portarme bien por un buen tiempo antes de que me lo compraran. Era hermoso. Traía un librito con la letra de las canciones y yo lo llevaba a todas partes y lo escuchaba en mi walkman Fisher Price, porque mis papás no tenían con qué comprarme un walkman de niña grande. Les voy a poner el video para que lo vean y se acuerden de cuando lo vieron, pero primero quiero contarles sobre cómo conocí la fulana cancioncita:

Fue una vez hace al menos 14 años. Estaba yo en casa de mi abuelo en Caracas, aprovechando para escuchar música y ver videos en el canal 57, Bravo, el cual era la versión venezolana de MTV y era de tan buena calidad para los cánones de nuestra televisión nacional, que todos los que lo disfrutamos recordamos aún el jingle que decía "!para tii! el canal cincueeentaysieeeete es paaara tiii, somos braaavoooo OOOHHH!!! somos braaavooo!"...

Perdón, me emocioné y me salí de la historia. Decía que estaba yo viendo ese canal y recuerdo que había visto ya muchas canciones de esas buenazas de la época, como la de Tony Braxton "Unbreak my heart", o algo así, en cuyo video aparecía el negro más hermoso que he visto en mi vida. También habían pasado alguno de Enrique Iglesias, Carolina Sabino, León Gieco (nosotros no somos como los Orozco...) y de pronto apareció un dúo al estilo Pimpinela pero con una avidez de sexo inusual que presiento que era el catch de su propuesta... vamos, que yo en el momento no me di mucha cuenta de lo de la necesidad sexual, pero ahora que estoy un poco más adultita noto claramente que esa gente mínimo debía tener problemas con sus partes íntimas, o algo así, porque se la pasaban automanoseándose en los videos y saliendo semidesnudos.

Bueno, resulta que veo el video. No estoy clara acerca de si reamente era un buen video, de hecho hoy lo miré y me reí muchísimo porque me hizo recordar un poco a Locomía por la manera de vestir de los personajes, pero a mí la canción me encantaba y solía imitar a la tipa con su manera cachonda de cantar. Recuerdo que mi mamá decía que esas no eran canciones para niños, pero la grabación seguro tenía mensajes subliminales, porque al cabo de dos o tres vueltas del cassette ya adoraba a los dos cantante a tal punto que su música se convirtió por un tiempo en la banda sonora de las interminables (e interminadas) sesiones de limpieza hogareña, produciendo estragos en las cerdas de la escoba ya cansada de bailar pegado conmigo, mi hermana y mi mamá.

Aquí se los dejo para que vean a lo que son expuestos los niños desde pequeños. Párenle a la letra de la rola, quizá de este modo se den cuenta por qué las chicas quedamos embarazadas a destiempo.


jueves, 22 de enero de 2009

Afirmaciones y ejemplos sobre las cosas que eran más fáciles cuando eramos adolescentes (I)


1.- Desilusionarte del "hombre de tus sueños"

Cuando tenía 14 años, mi amiga Érika amaba a un chico llamado... bueno, se me olvidó, digamos que Alejandro. Resulta que Alejandro jugaba fútbol en el mismo equipo que mi amado Samuel Barandela,  y nosotras teníamos como deporte quedarnos después de las clases para ver jugar a nuestros respectivos Romeos.

Todo sucedió un día en que estábamos en pleno ritual de observación del género masculino. Recuero que solíamos hablar de lo bellos que se veían sudados y todas esas obscenidades que dicen las adolescentes que nunca han tenido novio pero pretenden saber mucho del tema. Samuel jugaba de delantero y Alejandro de portero, por lo que era más fácil vigilar al novio imaginario de mi amiga que al mío propio.

La cosa fue muy rápida, pero asombrosamente fulminante. Nunca he visto yo morir un amor con tanta velocidad. Alejandro estaba en la arquería esperando el momento de actuar, que no llegaba, y de pronto me presumo que le empezó a picar la nariz. Érika fue la primera en notarlo. De inmediato tomó aire y lo retuvo fuertemente dentro de si mientras me apretujaba un brazo con su mano derecha.

"¡Asco!", dijo con un gesto de terror en la cara, viendo al susodicho conenzar a introducirse el dedo en no recuerdo cual de las dos fosas nasales, sin imaginar lo que vendría a continuación: Alejandro se sacó un moco que gracias a la distancia no llegamos a ver, pero que deb{ia medis como medio metro de largo, lo miró con detenimiento durante un par de segundos y sin mirar a los lados a ver si alguien se daba cuenta de lo que pasaba, -todavía después de ocho años no termino de creerlo- se lo comió.

¡Zaz! ni siquiera le dolió. A Érika, digo, el desamor. La cosa fue inatantánea. En aquella época las niñas estábamos tan claras de lo que queríamos en la vida que mi amiga ni siquiera lo pensó dos veces antes de dejar de amar a un hombre que se comía los desechos que sacaba de su nariz. Yo, por mi parte, le di todo mi apoyo e incluso acepté no comentar nada a nadie para evitarle el bochorno de que se publicara la historia del comemoco, pero hoy estaba pensando en lo admirable de la decisión de mi amiga y me di cuenta de que, como todo, dejar de amar a alguien porque se coma los mocos es algo más difícil cuando se es relativamente adulto que cuando se es una completa adolescente, o sea, por supuesto que da asco, pero dejar de estar enamorada de alguien por semejante idiotez resulta un poco difícil.

Quizá esto signifique que el amor mientras más adulto es más profundo, o algo así. Lo que yo no dejo de preguntarme es si más bien será que una, a fuerza de golpes y de besar ranas, con tal de que le den respeto y cariño a cambio, se le va pasando un poco aquel instinto femenino del rechazo a las cochinadas.

Vida cronometrada


Hace 22 años y once meses que mis papás me fabricaron.
Hace un año y un día que me mudé para la casa de La Castellana en la camioneta blanca de Gary.
Hace un año y siete días que Coche me dijo que (por fin) se había dado cuenta de que valía la pena considerarme como futura pareja (y hace como 10 meses que se le olvidó jajajaajaja).
Hace 353 días que conocí a Gaby, quien le dijo a Raúl que me contactara, no me acuerdo con qué extraña  excusa.
Hace dos meses que Yrneh se fue a Ecuador sin avisarme que me dejaba el pelero para mi cumpleaños.
Hace dos meses exactos que celebré mi casi casi cumpleaños comiendo helado de nueces de macadamia.
Hace un mes exacto que dormí la noche completa por primera vez en dieciocho días.
Hace un año que conocí a Miguel en El Buscón.
Hace un año y 18 días que conocí a Mario, paseé toda la noche por toda la ciudad con él y vi como me pisoteó por accidente los lentes viejos bajándose de un banquito en La Casa del Llano, como a las 4:00am.
Hace un año exacto que fui por primera vez a un recital Apendicista y hace un mes y dieciocho días que fui al último que ha habido hasta hoy.
Hace un año exacto que no veo a mi primo Raúl.
Hace 342 días que en el Ling Nam le regalé a un montón de gente creyones gruesos de madera con dibujos de animalitos.
Hace dos meses menos dos días que tengo 22 años (me voy a jugar el 22).
Hace cinco días que no tengo lentes (y me duele la cabeza).
Hace 24 horas que me estoy muriendo de la pena porque embarqué a Gabriel (que vino de Mérida).
Hace un año y 11 meses desde que empecé a pintar el Cuadro Azul en casa de Bernadette y hace como un año que lo terminé.
Hace siete meses que Raúl se fue a Holanda y hace seis meses que regresó más gordito.
Hace dos semanas que no veo a Roberta (pero la veo mañana)
Hace casi dos meses que le compré a Luba calcomanías de vacas, y muchas otras cosas.

Hace... hacen muchas cosas siempre, pero hoy en particular hace calor.

Feliz aniversario

miércoles, 21 de enero de 2009

Retroceso evolutivo

Ella: ¿Sabías que el chigüire es considerado pescado?
Yo: ¿Ah? O_o?
Ella: Sí. Como vive gran parte de su vida en el agua y su carne sabe a pescado, lo consideran un pez.
Yo: Pues vaya, qué pez más raro...

miércoles, 14 de enero de 2009

A falta de TV

Me descargué las dos primeras temporadas de Los Hombres de Paco, serie española que solían pasar en Antena 3 cuando yo tenía 18 años y que me divertía muchísimo con sus situaciones absurdas, sus dramas de la mediana edad, su dosis de romance con el affair extraño y secreto de Lucas y Sara y sus groserías españolas, muy divertidas de repetir.

Dicho esto, me voy. Me espera el cuerpo de policías de San Antonio.
=)
Malú (feliz porque me voy a bucear a Lucas, el guapote alto que está de quinto lugar de izquierda a derecha, el tío de Sarita, hija de Paco y nieta de Don Lorenzo, jijijijijji n_n)

!QUE VIVAN LOS CULEBRONES ESPAÑOLES!

domingo, 11 de enero de 2009

Música

Hoy voy a jugar Risk en casa de mi amiga L. Estaremos ella, su novio, Ra y yo. Estaba pensando en eso y me acordé de la canción de Tontxu, y aunque la situación no es la misma que la de la rolita, quise compartirla con ustedes porque es una de esas canciones fresquitas y chéveres, sin mucho de virtuosa, pero lindas para dar un paseo o ambientar una reunioncita.

Aquí se las dejo: Una partida de Risk

sábado, 10 de enero de 2009

¿Qué es una hallaca?


Pues bien, una hallaca es una cosa que se come, hecha de masa pintada con onoto que se rellena con un guiso delicioso compuesto de alcaparras, carne, pollo, aceitunas, cebolla, uvas pasas y en ocasiones una rodaja de huevo duro, garbanzos, almendras o tocino, entre otras cosas. Este mazaclote se envuelve en una hoja de plátano ahumada y lavada previamente, se amarra con pabilo y se pone a hervir durante un mamonazo de tiempo hasta que esté lista. El resultado final es un objeto famoso por ser mejor elaborado mientras más parecido a uno sea el código genético del individuo que lo prepare, de ahí viene la conocida frase "la mejor hallaca la hace mi mamá".

Debe destacarse que entre los beneficios de la hallaca está el de proporcionar la gordura suficiente al joven de escasos recursos y pocos conocimientos culinaros para pasar todo el año viviendo de los kilos ganados el diciembre anterior. También ofrece un valioso aporte práctico a las madres de familia que, luego de preparar más de sesenta hallacas de una sola sentada, deciden que el diciembre será para descansar, y terminan mateándoles la alimentación a sus hijos, e incluso a su marido, con una dieta compuesta de hallacas tres veces al día y un bollito (alimento derivado de la hallaca) como merienda.

La existencia de la hallaca en Venezuela es un misterio para muchas civilizaciones, cosa que se dio a relucir en la vida de quien les escribe luego de que un joven mexicano manifestara su curiosidad con la peculiar pregunta "Malú, ¿qué es una hallaca?", hecho que me preocupó enormemente y generó en mí la necesidad de llevar al mundo el conocimiento de tan delicioso plato navideño.

Un dato curioso acerca de la hallaca es que se utiliza comunmente en las vecindades, barrios, urbanizaciones, etc, como medio de pavoneo culinario. Los vecinos cercanos se regalan hallacas entre sí, no sin asegurarse de forzar en el rostro algún gesto de superioridad al momento de la entrega. En los hogares la hallaca regalada del vecino se cata y se evalúa con suma meticulosidad en busca de defectos de fabricación o fallas que pudieran colocarla en un nivel inferior al de la preparada en la propia casa. Aquel individuo que reconozca virtudes superiores a las propias en la hallaca del vecino, se queda sin pan de jamón y el niño Jesús, en lugar de juguetes y caramelos, le regala una foto del moreno Michael bañándose en Playa el Agua con un bikini color fucsia.

viernes, 9 de enero de 2009

Anecdotario Menfrita

Cuestionaba la pequeña Mía Vuelolimpio esa incorregible manera en que Alí Gero, príncipe de los Menfritas del lado Norte de Craspión llegaba a su pétalo cada mañana con una gota de rocío, la arrojaba fuerte desde arriba y, al darse cuenta de que su objetivo de despertar a la pequeña Menfrita del sur había sido alcanzado, salía volando disparado a su campo de Trepidalias salvajes.

*

El pequeño y viejo sabio, Casto Vuelo de la Noche, tenía la extraña costumbre de meditar sentadito sobre la cola de un algrebondo hembra en celo. Si no estaba en celo, no se podía concentrar. Esto tal vez se deba a que las hembras de los algrebondos, criaturas extrañas parecidas a los saltamontes pero de un tamaño aterradoramente superior, cuando están en celo se comportan de una manera considerablemente impropia de los algrebondos: no saltan.
El único contratiempo que podía interrumpir la profunda meditación del sabio menfrita, era la posibilidad de que un algrebondo macho llegara sorpresivamente a destruir la paz inerte de la cola donde estaba sentado Casto. Cuando esto sucedía no le quedaba otra opción que irse volando en la búsqueda de otra hembra en celo. Pocas veces tenia suerte suficiente para conseguirla.

*

Cómo las recuerdo... Hace muchos, pero muchos pelgorf que no se les ve revoloteando por aquí. Ya quiero volver a visitarlos a Craspión y que me reciban entre ruiditos y vuelos alegres...
¡Cuán difícil me resultará encontrarlas de nuevo!, lo que hace que su ausencia sea más triste aún es el hecho de que Craspión no es un lugar que se pueda colocar en mapas. Craspión no es un espacio de terreno fijo que se quedará en su sitio, con sus trepidalias y sus cristuras mágicas. No. Una vez que las menfritas deciden mudarse, Craspión se muda con ellas. Como los actores de circo se llevan sus carpas, las menfritas se llevan sus trepidalias...

*

Gala Cristal Tor Bellino había soñado siempre con un parcito de alas que le dejaran volar. En sus noventa y siete pelgorf de vida, la joven menfrita jamás había podido levantar el vuelo por si sola.
En busca de una solución para la triste incapacidad de su hija, Inven Tor Genio, dirigente de los menfritas del oeste, una cálida tarde, cuando Sol había llegado a su casa a acostarse a dormir -porque todos sabemos que Sol va a ocultarse por el oeste luego de un arduo y caluroso día de trabajo-, le pidió al enorme astro que le regalara la punta de dos de sus rayos, y este, que es tan grande y brillante como la bondad, accedió. Inven, que siempre había sido famoso por su creatividad y su inventiva, le hizo un par de alas a su hija con los rayos que Sol le regaló. Desde ese entonces, Gala Cristal Tor Bellino es la más brillante y feliz de las menfritas.

*

Lo mejor de Craspión son los tulbeles, esos pequeños seres que, lentos y serviciales, cada mañana salen de sus pantanos a buscar frutas y agua fresca para sus cachorros y los minmis menfrita.
Yo disfrutaba observarlos porque me parecía que no existía en el mundo mejor criatura que la que, además de cuidar a sus propias crías, tambíen ayudara a las de otras especies.
A cambio, los menfritas, que eran demasiado alegres e hiperactivos para estar tranquilos cuidando un minmi, se ocupaban de mantener sanos y productivos a los arboles frutales de Craspión.

*

Solo una vez estuvo en peligro el equilibrio de Craspión, el día en que un algrebondo hembra, quizá muy joven para quedar en celo, sintió algo extraño en su barriga. Poco tiempo después millones y millones de huevos, mucho más pequeños que los huevos normales de algrebondo, dejaron salir de sus paredes un batallón inmenso de criaturas voraces que pronto aprendieron a volar y comían todo lo que encontraran a su paso. Casto Vuelo de la Noche, sabio reconocido dedicado al estudio sobre algrebondos (debe quedar claro que Casto estudiaba SOBRE los algrebondos, no ACERCA de ellos) decidió, en honor a las mínimas dimensiones de las nuevas criaturas, llamarlas Las Angostas.
Un pelgorf más tarde Las Angostas se fueron buscando campos más grandes de cualquier cosa que pudieran comer. Yo mismo les llevé la noticia a las menfritas un día despues de ver un noticiero en el que anunciaban emergencia por invasión de "langostas" en un campo japonés. Los humanos no entienden nada.

Elucubraciones valencianas

Con tantas cosas qué escribir este año nuevo tras varios días sin postear, estoy vuelta un mazaclote. Les cuento que ayer, a las 06:40 am, llegué de un delicioso viaje a la ciudad de Mérida (Venezuela) y todavía estoy como en las nubes, con un cerro inimaginable de ropa sucia, mucho trabajo con los monstruos pendiente (¡¡¡pronto hay nuevo mercado!!!) y cientos de horas de sueño atrasado por andar viendo películas hasta la madrugada durante todas las vacaciones de navidad.

Pero no me arrepiento, si supieran. La temporada estuvo súper divertida, aún cuando me pareció sumamente corta, y me dio la oportunidad de descubrir (y reafirmar) ciertas cosas
sobre la vida. Sin embargo, como son varias y necesito algo de tiempo para organizar mis pensamientos, colocaré aquí solamente las reflexiones sobre el viaje de tres días a Valencia, la última semana del 2008, y dejaré el resto para próximas entregas:


1.- De los parques de diversiones

Las montañas rusas son el equivalente mecánico-eléctrico de un profesor de física de 4to año de bachillerato anunciando el corte de notas del tercer lapso: una porquería ciclotímica capaz de hacer vomitar al más valiente de los hombres con su subir y bajar infinito, o al menos a mí, que aunque no llegué a tal grado de humillación, debo admitir que estuve a punto. Qué sensación tan horrorosa, vale, por no hacer referencia al desgarramiento de cuerdas vocales que casi logro alcanzar a punta de gritos... y encima Álvaro se reía... infame. En serio, es espantoso. Pocas veces había sentido tantas ganas de morir.

Y es que ¿saben? no hay derecho a que el trencito del averno suba la cuesta así, como quien no quiere la cosa, con un taca-taca inepto que te hace pensar que todo en el paseo va a ser igual de plácido, amigable; que vas a tener tiempo de tomar fotos panorámicas de la ciudad desde las alturas, que el Gatorade de melón que te tomaste antes de subir seguirá su curso natural por tus tripas sin amenazar con refrescarle el cuello al de adelante (si tuviste la suerte de no quedar en el primer lugar) y que el cabello que tanto te costó desenredarte en la mañana seguirá lacio, brillante y sin frizz después de terminado el recorrido.


La vileza de los diseñadores de esas cosas no es normal, se nota que lo hicieron con saña, pero les digo algo: si usteden creen que alguna vez volveré a subir en un aparato endemoniado como ese, pueden irse a freir espárragos con pepitonas a Kabul, porque jamás en mi vida pretendo volver a fomentar el uso de semejantes dispositivos de asustación con un centavo de mi dinero. Simplemente no, he dicho.

2.-De las parrillas familiares (de familias que no son la tuya)

Bueno, es poco mi conocimiento en el ámbito de parrillas familiares, pero alguito sí creo poder deducir: ¡¡¡NUNCA JAMÁS COCINES UN BISTEC DE MENOS DE UN CENTÍMETRO DE GRUESO EN UNA PARRILLA!!!

Y es que no sabía mal, la verdad nos quedó bastante aceptable, tomando en cuenta que la hicimos tres incompetentes de la cocina y un medio conocedor (medio), pero al final de la etapa de cocción esos pobres filetes parecían chicharrón de cochino senil, zuela de alpargata, carne de canguro deshidratada, etc, etc, etc. Sin embargo puedo decir que comimos bastante y que a todos nos quedó la barriga como de 4 meses de embarazo (a mí de 5), que los palmitos con aguacate y tomate son una excelente combinación, y que la yuca, como siempre, salvó la patria. Estaba buenísima, de verdad, y sí, por supuesto, hicimos bastantes chistes obscenos acerca de ello.


3.-Del olor de los terminales públicos de autobuses venezolanos:

Van desde una amplia gama de variaciones del "cuerito e' león", hasta el simple hedor de las cloacas citadinas, pasando por el Eau d' Excrement, el olor a tigre y la peculiar y conocida esencia a mapurite atropellado que suele acompañar los paseos a La Guaira, Río Chico, Higuerote, Caucagua y todos esos destinos megatercermundistas, calurosos y playeros que, por alguna inexplicable razón, han caído en el abandono de todos (no salvo a uno) de los gobiernos que han pasado por este espectacular país.
En fin, que el olor de los terminales debe estar a menos de dos escalones de la mortalidad. Uno cuando respira ese aire siente que de un solo jalón puede agarrar un cólera, una disentería, no sé, toxoplasmosis, escorbuto, tisis, cáncer de próstata (si eres mujer la radiación de los escombros te hará salir una próstata nada más para que te pueda dar cáncer), o algo por el estilo. Una reslidad triste, sobre todo para aquellas personas que viven de vender chucherías, chupi-chupis y botellitas de jugo "que parece de naraja" a lo largo de las colas. Estoy segura de que algún día comenzarán a salirles brazos extra en el ombligo. Lamentable.


En fin, me acaba de dar hambre y voy a resolver ese problema no sin antes avisarles que en un rato regreso para postear alguna otra cosa que tenga pendiente por ahí.

Un abrazo a todos y feliz añousado.
Malú