viernes, 9 de enero de 2009

Anecdotario Menfrita

Cuestionaba la pequeña Mía Vuelolimpio esa incorregible manera en que Alí Gero, príncipe de los Menfritas del lado Norte de Craspión llegaba a su pétalo cada mañana con una gota de rocío, la arrojaba fuerte desde arriba y, al darse cuenta de que su objetivo de despertar a la pequeña Menfrita del sur había sido alcanzado, salía volando disparado a su campo de Trepidalias salvajes.

*

El pequeño y viejo sabio, Casto Vuelo de la Noche, tenía la extraña costumbre de meditar sentadito sobre la cola de un algrebondo hembra en celo. Si no estaba en celo, no se podía concentrar. Esto tal vez se deba a que las hembras de los algrebondos, criaturas extrañas parecidas a los saltamontes pero de un tamaño aterradoramente superior, cuando están en celo se comportan de una manera considerablemente impropia de los algrebondos: no saltan.
El único contratiempo que podía interrumpir la profunda meditación del sabio menfrita, era la posibilidad de que un algrebondo macho llegara sorpresivamente a destruir la paz inerte de la cola donde estaba sentado Casto. Cuando esto sucedía no le quedaba otra opción que irse volando en la búsqueda de otra hembra en celo. Pocas veces tenia suerte suficiente para conseguirla.

*

Cómo las recuerdo... Hace muchos, pero muchos pelgorf que no se les ve revoloteando por aquí. Ya quiero volver a visitarlos a Craspión y que me reciban entre ruiditos y vuelos alegres...
¡Cuán difícil me resultará encontrarlas de nuevo!, lo que hace que su ausencia sea más triste aún es el hecho de que Craspión no es un lugar que se pueda colocar en mapas. Craspión no es un espacio de terreno fijo que se quedará en su sitio, con sus trepidalias y sus cristuras mágicas. No. Una vez que las menfritas deciden mudarse, Craspión se muda con ellas. Como los actores de circo se llevan sus carpas, las menfritas se llevan sus trepidalias...

*

Gala Cristal Tor Bellino había soñado siempre con un parcito de alas que le dejaran volar. En sus noventa y siete pelgorf de vida, la joven menfrita jamás había podido levantar el vuelo por si sola.
En busca de una solución para la triste incapacidad de su hija, Inven Tor Genio, dirigente de los menfritas del oeste, una cálida tarde, cuando Sol había llegado a su casa a acostarse a dormir -porque todos sabemos que Sol va a ocultarse por el oeste luego de un arduo y caluroso día de trabajo-, le pidió al enorme astro que le regalara la punta de dos de sus rayos, y este, que es tan grande y brillante como la bondad, accedió. Inven, que siempre había sido famoso por su creatividad y su inventiva, le hizo un par de alas a su hija con los rayos que Sol le regaló. Desde ese entonces, Gala Cristal Tor Bellino es la más brillante y feliz de las menfritas.

*

Lo mejor de Craspión son los tulbeles, esos pequeños seres que, lentos y serviciales, cada mañana salen de sus pantanos a buscar frutas y agua fresca para sus cachorros y los minmis menfrita.
Yo disfrutaba observarlos porque me parecía que no existía en el mundo mejor criatura que la que, además de cuidar a sus propias crías, tambíen ayudara a las de otras especies.
A cambio, los menfritas, que eran demasiado alegres e hiperactivos para estar tranquilos cuidando un minmi, se ocupaban de mantener sanos y productivos a los arboles frutales de Craspión.

*

Solo una vez estuvo en peligro el equilibrio de Craspión, el día en que un algrebondo hembra, quizá muy joven para quedar en celo, sintió algo extraño en su barriga. Poco tiempo después millones y millones de huevos, mucho más pequeños que los huevos normales de algrebondo, dejaron salir de sus paredes un batallón inmenso de criaturas voraces que pronto aprendieron a volar y comían todo lo que encontraran a su paso. Casto Vuelo de la Noche, sabio reconocido dedicado al estudio sobre algrebondos (debe quedar claro que Casto estudiaba SOBRE los algrebondos, no ACERCA de ellos) decidió, en honor a las mínimas dimensiones de las nuevas criaturas, llamarlas Las Angostas.
Un pelgorf más tarde Las Angostas se fueron buscando campos más grandes de cualquier cosa que pudieran comer. Yo mismo les llevé la noticia a las menfritas un día despues de ver un noticiero en el que anunciaban emergencia por invasión de "langostas" en un campo japonés. Los humanos no entienden nada.

No hay comentarios: