jueves, 27 de mayo de 2010

Poema de un publicista embotado



Bombillo, ¡Oh, clichesoso bombillo!
¿A dónde diablos te has ido?
Ya no produces ideas en mi preciada azotea.

Bombillo, ¿es que acaso te has fundido?
¿Tu delgada resistencia se quedó ya sin paciencia?

Sin tu preciada amistad no sé hacer publicidad.
¿Qué demonios te sucede? ¿te falta electricidad?

...

Bombillo, foco, ¿acaso te has vuelto loco?
Entre briefs y ejecutivos me siento preso, cautivo.
Pues sin ti estoy trabajando con ideas de contrabando.

Bombillo, amor, ya no me das tu calor.
Mis neuronas estan frías a causa de tu agonía.

¿Qué demonios puedo hacer para volverte a encender?
Siento tanto reconcomio, oh, bombillo del demonio!
pues no se me ocurre nada para la nueva campaña.

Bombillo, cabrón, no juegues al apagón.

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