lunes, 21 de junio de 2010

Los arenales mecánicos


Si no me hubieran robado el celular en aquel puestito de arepas, las fotos que tomé durante mi viaje a Coro acompañarían esta nota.

Sin embargo confío en que tendrán una poderosa imaginación y me entenderán si les digo que desde los médanos se puede ver el atardecer más anaranjado del planeta. Y que en la zona colonial las ventanas tienen personalidad. Y que la gente es la misma desde que existe la ciudad. Y que las arepas se pueden comer con todo por 12 bolívares, aunque yo la escogí sólo con caraotas y tajadas...

Y que se bebe más caña de la que me hubiera podido imaginar. Y que hasta el más pendejo te sabe tejer un chinchorro. Y que en la calle te tratan bien, incluso en los comercios, cosa que hasta ahora sólo me había sucedido en Mérida...

Me gustó Coro. Quiero volver.

(la imagen me la robé de flikr. Es de un usuario llamado eliud D90)

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