martes, 24 de agosto de 2010

Las buenas nuevas


Hoy, otra vez me desperté de un gran humor, desayuné con queridísimo S, me vestí con la conceptual premeditación que utilizo para vestirme cuando estoy contenta, leí como veinte páginas del libro que estoy leyendo en este momento y he pasado la mañana trabajando al 100% (excepto por esta pequeña pausa) y leyendo una que otra noticia por ahí.

Nuestra estrambótica Miss no ganó. Ganó la mexicana, que está igual de prefabricada, pero que es más bella y estuvo mejor vestida, pero francamente ese no era el tema que iba a abordar este post, sino la celebración de dos cosas mucho menos difundidas por los medios, pero que tienen un lugar más bonito en mi corazón:

1.-Hoy se celebran 111 (ciento once) años del nacimiento del cronopio prematuro (título que le coloco con el permiso celeste del señor Cortázar, quien seguramente estará de acuerdo conmigo) Jorge Luis Borges, y para celebrarlo colocaré un poema meláncólico de los suyos, que siempre me ha gustado mucho:
  ELEGÍA DEL RECUERDO IMPOSIBLE
Qué no daría yo por la memoria
de una calle de tierra con tapias bajas
y de un alto jinete llenando el alba
(largo y raído el poncho)
en uno de los días de la llanura,
en un día sin fecha.
Qué no daría yo por la memoria
de mi madre mirando la mañana
en la estancia de Santa Irene,
sin saber que su nombre iba a ser Borges.
Qué no daría yo por la memoria
de haber combatido en Cepeda
y de haber visto a Estanislao del Campo
saludando la primer bala
con la alegría del coraje.
Qué no daría yo por la memoria
de un portón de quinta secreta
que mi padre empujaba cada noche
antes de perderse en el sueño
y que empujó por última vez
el 14 de febrero del 38.
Qué no daría yo por la memoria
de las barcas de Hengist,
zarpando de la arena de Dinamarca
para debelar una isla
que aún no era Inglaterra.
Qué no daría yo por la memoria
(la tuve y la he perdido)
de una tela de oro de Turner,
vasta como la música.
Qué no daría yo por la memoria
de haber oído a Sócrates
que, en la tarde la cicuta,
examinó serenamente el problema
de la inmortalidad,
alternando los mitos y las razones
mientras la muerte azul iba subiendo
desde los pies ya fríos.
Qué no daría yo por la memoria
de que me hubieras dicho que me querías
y de no haber dormido hasta la aurora,
desgarrado y feliz.

 2.-La segunda buena noticia del día es la de los mineros chilenos. Qué alegría que estén vivos!!! Han sobrevivido todos a los 18 días de encierro distribuyendo la poca comida que tenían equitativamente, a razón de dos cucharadas de atún y un vaso de leche cada 48 horas, eso fue lo que reportaron cuando la sonda llegó a ellos. He estado haciendole cierto seguimiento al tema y ya había perdido la esperanza de que estuvieran vivos.

Estoy muy full de trabajo, quiero postear muchas más cosas que se han ocurrido, ojalá tenga tiempo pronto! Por los momentos seguiré trabajando contenta por un día que comenzó de tan buena maneral

Salud!!

=)

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