viernes, 12 de noviembre de 2010

Divagaciones de una monstrua deprimida y en proceso de mudanza

Vuelve a comenzar la historia: mi vida embalada en bolsas y cajas apiladas una sobre otra en un rincón del cuarto casi vacío que alguna vez fue mi pequeño y modesto hogar.
Esta vez fueron ocho meses; la anterior, dos años; la de más atrás, dos meses; la de antes aún, cuatro.Antes de eso viví sin casa, literalmente, con dos mudas de ropa en un morral y durmiendo donde la suerte me daba permiso cada día.Por fortuna conté con mucha gente que me adoptó durante dos o tres días cada tanto.
Conforme va pasando el tiempo me voy dando cuenta de las pocas memorias que me van quedando. Es mentira que vivir muchas cosas te hace más sabio, lo que te hace es más desmemoriado, más sin pasado, a veces hasta pienso que más sin futuro. Porque ¿cómo te construyes un futuro a punta de piezas sueltas de rompecabezas distintos?
Antiguos instintos negros que alguna vez creí desaparecidos comienzan a brotar nuevamente en mi mente como fantasmas de épocas que no quiero revivir. No tengo lugar, no tengo nada más que cajas con cosas y más cosas que al final se pierden, se botan, se regalan y yo sigo aquí, viva, con menos cosas, con más cosas, con cosas diferentes y nunca un lugar donde pueda colocarlas con la seguridad de que nadie, excepto yo, tomará la decisión de quitarlas de ahí. Cosas y más cosas. Y a veces quisiera de verdad no tener nada. Pero tengo, y mucho, y no digo sólo cosas, sino memorias rotas y rostros sin nombre, y caras borrosas, y sitios, y eventos, y aquí fue donde pasó tal cosa, aquí fue donde viví en tal año, y todo viene y viene y lo miro como si hubiera sido ayer y siento que esto no va a tener fin, que seré nómada por siempre...
"Tú eres socialmente nómada" me dijo una vez una de esas caras sin nombre. Ya ni recuerdo qué cara, pero recuerdo la frase. "Socialmente nómada", sí, tal vez, pero ha sido a la fuerza, porque al final creo que nadie quería jamás estar realmente tan solo.

2 comentarios:

Le Corvo Mecanique dijo...

Leer esto me recuerda que el precio ser uno, si no comulgas con el vulgo, es demasiado alto en ocasiones. Es algo que he sentido en ocasiones.

La vida resulta una lucha para cualquier ser dentro de ella. Parte la evolución consiste, de hecho, en la adaptabilidad. Dejarte moldear por el entorno resulta ser lo más "evolutivo", en este contexto.

En lo particular, soy muy reticente a ser moldeado según lo que me rodea. Mi suñeo más grande es ser yo, y eso le agrega un handicap adicional a la dificultad normal de la vida. Creo que pasas por lo mismo.

¿Has pensado en no ser tu, sólo por algunos meses? Luego es plausible remontar el vuelo sobre una base. Tienes con qué.

Jess dijo...

Te comprendo. Yo he tenido muuuuuchas mudanzas en mi vida, desde pequeñita. No recuerdo ni en cuantos colegios he estado y soy incapaz de ponerle nombre ni cara a mucha gente implicada en mis recuerdos.

Solo puedo decirte que quizás este cambio sea para mejor...o no...cosa que tampoco sería problema, ya que te podrías volver a mudar XD

Ahora en serío, yo me mudé por última vez (de momento) hace dos meses y ya se me ha pasado la depresión y estrés que provoca y que te hace ver todo mucho más negro.

¡Ánimo!