domingo, 27 de marzo de 2011

Así de simple:

En mi humilde opinión, la poesía no es poesía por lo bonita, sino por lo valiosa. Saberse de memoria un texto y repetirlo como pajarraco caribeño no otorga mérito alguno si no se va más allá, al contenido de la caja, a los significados.

Un día una persona, en medio de un ritual de flirteo premeditado, me lanzó un par de líneas de este poema que coloco abajo, pensando, supongo, que me sorprendería. Inmediatamente yo seguí con las líneas que continuaban y con ello me gané un "¡Qué hermosa!" bastante expresivo. Sí, bueno, tengo talento para ser hermosa. ;-)

No muchos días después esa persona buscó un lugar seguro de su mente en el cual refugiarse de las excentricidades que suelen acompañar la vida de nosotros los monstruos. Es decir, se salvó.

Y, por supuesto, a mí nunca se me olvidó el evento del poema. Y, claro, yo conocía la última línea. Y, sin duda, me supe afortunada de que no se quedara conmigo.

Qué alivio. Por poco me salvo.



No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

1 comentario:

♣ ►José Alejandro ▬ Barrios Ansemli◄♣ dijo...

Inspirado!
que interesante. Solo loa fuertes pueden estar contigo.