jueves, 26 de mayo de 2011

Recetario del pelabola: Marquesa de recortes de ostia

Receta número 3: Marquesa de ostias partidas

En el centro de Caracas, hubo alguna vez unas monjitas que hacían ostias, las obleas miniatura del agnosticismo, cosas de esas que son el cuerpo de cristo en lonjas (si es una ostia es un bracito fileteado bien flaquito; si es una oblea, debe ser un muslo, o una nalga, no sé). La cosa es que tales monjitas hacían las ostias, y de vez en cuando tenían la mala hostia de que se les partía la mercancía, entonces ¿qué hacían las monjitas? agarraban todo ese montón de trocitos de ostias, los metíann en una bolsa y lo vendían a precio de gallina flaca. Fue entonces cuando entró en acción nuestro personaje principal: El pelabola.

Esto que está aquí es una ostia. Imagínatela partida y ya sabrás de lo que hablo
Y pasa que las cosas se dieron más o menos así:

Fue el pelabola a pie (porque no tenía plata para el metro, mucho menos ahora que va a costar un bolívar cada viaje) hasta el sitio donde están las monjitas vendeobleas. Les sonrió, (siempre es bueno sonreírle a las monjitas) les ofreció dos lochas por la bolsa de obleas partidas y se fue hasta el abasto más cercano donde compró una cajita pequeña de maicena.


 Una vez obtenida la maicena procedió a registrar entre las especias de la casera (si el pelabola es residenciado) o las de la mamá suya a ver si de milagro hay un frasquito de vainilla o una bolsita de cacao en polvo (estamos hablando de usar el cuerpo de cristo para hacer un postre, no tendría nada de raro que ocurriera algún milagro). En caso de que no fuera así, la otra opción es proceder a la resignación (en caso de que el pelabola sea residenciado) o a la mendicidad (si el pelabola vive con la mamá), y extender la mano derecha, o la izquierda, da igual, al mismo tiempo que se pronuncia con dolor y vergüenza la frase "¿me puedes dar para comprar un frasquito de vainilla/ bolsita de cacao en polvo?", y si estamos hablando de un pelabola con mucha suerte, a lo mejor la mamá hasta le da para las dos cosas o de pronto en el camino se consigue diez lucas y  le alcanza para comprar una cajita de pudín con sabor a fresa.

 Bueno, la cosa es que una vez que se tienen los ingredientes (ah, por cierto, se necesita algo de azúcar también a menos que te encuentres pelando tanta bola que andes en una de dieta forzada) hay que preparar con la maicena lo que ellos llaman la natilla (la receta viene por default en la cajita) que puedes cambiar de sabor entre vainilla o chocolate, o realmente lo que tengas, incluso canela, que con lo versátil que es la maicena puede que te queda buena incluso echandole Aquamarine de Revlon.

Cuando tengas lista la natilla (por cierto, puedes usar natillas de diferentes sabores a la vez, no hay güiro), o el pudín de Royal que te compraste con los reales conseguidos en el piso, vas ha preparar un envase con una capa más o menos gruesecita de recortes de oblea, a la que le echarás por encima una capa de unos 5 milímetros de natilla, luego otra capa de obleas partidas y luego otra de natilla, y así seguirás de capa en capa hasta que se acabe alguno de los ingredientes. Si quieres, para decorar, puedes echarle el polvito de oblea que queda en el fondito de la bolsa, pero eso no evitará que tu receta sea la más pelabola del mundo, sólo se verá más linda, pelabolamente linda. Luego la metes de una en la nevera para que se ponga friíta y sea más sabrosa. Una versión más cacherosa de esta receta es la famosa marqueda de galletas María, que es la misma guarandinga, solo que con galletas María de Puig. (Ay, sí, qué glamour.)
La galleta más pelabola de la galaxia, luego de las paupérrimas galletas de soda de la misma marca


Sobre las características de esta receta podemos decir:

Precio: baratísimo
Preparación: rapidita
Nivel de pelaboléz: máximo pero digno
Sabrosura: rica el primer día. Luego se enchumban mucho las obleas y tienes que estar preparado para la sensación potaje, pero siempre tiene buen sabor.

2 comentarios:

Le Corvo Mecanique dijo...

¡Jajajaja! Por favor, por amor a la humanidad y a ti misma, escribe 50 recetas, haz un libro de "El recetario del pelabola" y véndelo. Yo seré el primero en comprarlo y morirme de la risa.

Un abrazo Monstrua; qué cosa tan buena, ¡jajaja!

Alvaro dijo...

Pues en el caso de la Maria ahora pondré una objeción: Ya que desde hace un tiempo vienen de chocolate dejo de ser la mas pelabola para venderte los buhoneros 7 bolos el paquetico¡ Moraleja de TODO el cuento: Maria se busco novio nuevo con real¡ Ahora si tiene cache¡