domingo, 24 de julio de 2011

La mujer idiota y los animales

He de ponerle ese título a este post en honor al que mi amigo Salvador colocó hace casi exactamente un año en el suyo.

Nunca he sido persona de mascotas, sobre todo porque me mudaba demasiado como para cargar un ser vivo junto a mí, dando tumbo de aquí para allá y acullá, improvisando mudanzas y almorzando platanitos. Pero la soledad de mi vida actual y mis nuevas pequeñas comodidades, me han llevado a buscar innovadoras modalidades de compañía, de laas cuales el primer prototipo fue Colón, el gato picho, cuyo destino fue desaparecer de entre nosotros e irse, quizá, al país de las maravillas o a la tierra de Nunca Jamás.

Vamos, que estaba predestinado a la desaparición por mandato de nuestro querido Darwin.

Pero en la calle hay mucho animalito desvalido, y como no quería pasar nuevamente por el trance de rescatar un gato callejero para que desapareciera, hiciera combustión espontánea, o muriera de lagañas sin dejarme ni una nota de suicidio, decidí adoptar un gatito que ya estuviera fuera de todo peligro de muerte, pero que fuera, claro, bebecito, a ver si me agarraba amor como mamá.

En fin, que hablé con docenas de proteccionistas desesperados por salir de sus gaticos, y terminé enamorándome de una a la cual busqué esta mañana en Caracas y puse en seguida el nombre de Sofi.

Esta es Sofi, la primogénita

Pero en el interín había hablado con Ana, otra proteccionista muy muy amable que me mostró las fotos de otra gatita abandonada, de la misma edad de Sofi, y no tuve corazón para negarme a cuidarla. Su nombre, desde ahora, será Fati.
Linda la Fati, ¿no? :)
Entonces, bueno, vino Ana y me trajo a Fati, y conoció a Sofi y se pusieron en seguida a jugar por aquí y por allá, y a tumbar portaretratos. Tengo dos gatitas nuevas, no están pichas, no les salen lagañas radiactivas, no sueltan gases fulminantes, no tienen el pelo como un troll y no se les sienten los huesos. Saben subir escaleras (y vaya que eso sí será un problema), no me paran bola, no se dejan acariciar, y ya se hicieron mutuas secuaces, así que al menos tendré un par de cositas peludas a quienes regañar cuando llegue a casa.

El próximo paso tendrá que ser plastificar los muebles y ponerle puertas a los gabinetes de la cocina. Como no tengo dinero hoy hice mi primer tatuaje en piel humana viva, jejejeje, y mi plan es tatuar a toda la población venezolana cobrando solidariamente para así, con mis regalías, mantener a mis dos nuevas hijas. Ya veremos cómo se me da el rol de madre con estas dos bellezuras con bigote.

Nota: los post sobre gatos seguirán llevando la etiqueta "Gato picho" en recuerdo de mi pequeño extraterrestre desaparecido.

1 comentario:

Le Corvo Mecanique dijo...

Los gatos están de lo más simpáticos. Siempre me han caído muy bien estos animalitos.

Y si has colocado tal título al artículo, es porque debes estar de lo más fiebrúa, ¡jaja! Que bien, me alegra que estarán en buenas manos. Aunque te garantizo os darán dolores de cabeza de vez en cuando.

Un abrazo Monstruita.