lunes, 17 de diciembre de 2012

Entrevista imaginaria


—Monstrua, ¿por qué sigues apoyando a la Revolución Bolivariana?

—Porque este proceso es la reivindicación de aquello que nos fue negado a todas y a todos, incluso a aquellos que creen no estar metidos en este peo.

¿Que la gente tiene que aprender a vivir mejor? sí, claro, todos tenemos que hacerlo, empezando por ti y por mí. Pero esa no es una vaina que se logre de la noche a la mañana, y mucho menos sin antes demostrarnos a nosotros mismos que el país que merecemos tener es posible. Eso es lo que se ha estado haciendo en Venezuela durante los últimos catorce años: devolverle al pueblo el derecho a vivir bien. A educación. A salud. A vivienda, trabajo y esparcimiento. El estado venezolano por primera vez está cumpliendo con la deuda que en esas cinco materias viene arrastrando con el pueblo, e incluso más. En eso andamos, y es por eso que estoy aquí.

—Bueno, se nos ha agotado el tiempo, eso es todo por hoy, este medio no se responsabiliza por las opiniones emitidas por los entrevistados, cabe destacar que en este canal no estamos de acuerdo con lo que ha dicho la monstrua, nosotros no nos identifi...

domingo, 16 de diciembre de 2012

Teleprisión


En este modelo postmoderno y capitalista de vida que nos quieren obligar a tener lo dueños de las grandes multinacionales, aunque te suene a teoría de conspiración y pienses que soy una paranoica, todo nos es vendido, incluso la libertad que se comercializa enfrascada, sintetizada, convertida en bebida con sabor a libertad extrema, y hasta en diferentes presentaciones.

Una de ellas es la televisión.

En tu hogar pagas por un paquete de televisión por cable, creyendo que con ello tendrás más opciones, más libertad, y resulta que en realidad estás pagando porque más anunciantes puedan llegar a ti con sus ofertas engañosas, sus vidas modelo que no tienes y nunca tendrás, su consumismo, sus rubios cabellos, sus hermosos ajuares a lo Maite Delgado, recorriendo su limpísima sala, con su blanquísima sonrisa, hasta encontrar una flor que le dejó su atentísimo marido, en una casa cuyo sofá vale más que todas tus pertenencias juntas.

Los anunciantes pagan un realero a los medios de comunicación por hacer que su publicidad llegue a nosotros. Luego no sé si son los canales los que le pagan a la agencia de televisión por cable por transmitir, o si la cosa es al revés. Si me lo preguntan, creo que el proveedor de televisión por cable paga una licencia para poder ofrecer el canal, y luego nosotros le pagamos al proveedor de cable para poner tener acceso a la programación. En la cadena un montón de gente paga, y paga y paga, pero nadie nos paga a nosotros. Finalmente ¿qué ganamos? un coño. El libre acceso al exceso de publicidad que contienen los canales privados de televisión, y el bombardeo informativo del que no nos damos plena cuenta, pero que ahí está: datos y datos y datos que nos llegan a veces indirectamente, por medio de series de televisión, "noticiarios", talk shows, y programación barata y cutre, que destruye la función del medio como transmisor de la cultura, y convierte a la televisión e un moldeador de mentes vacías de contenido. Cajas hermosas, coloridas, estupidísimamente vacías, donde todas las mujeres son exactamente iguales, y todo lo diferente es raro.

Para esa basura es que nosotros pagamos el NetUno, el Directv, el Intercable. Para ver Reality Shows en los que una gente vive de comprarle las pertenencias a un pelafustán que como tú y como yo apela a sus pobres corotos para afrontar los momentos de pelazón extrema. Para ver mujeres borrachas haciendo el ridículo, o para volver a ver la repetidísima película esa en la que el latino es el criminal o la mujer de servicio de un gringo con una familia modelo, una esposa cuarentona, flaca, bella, y sonriente, y unos niños adorables que siempre se portan bien y dicen frases aleccionadoras, Unos niños que no juegan trompo, ni metras, ni perinola, fo, qué asco.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cerrando etapas

Declaro que mis 27 años serán el fin de mi adolescencia: aprenderé a hacer hallacas.
Por lo pronto, continúen con la tradición de regalarle hallacas al prójimo, prometo acordarme de ustedes cuando sepa hacer las mejores de toda Venezuela.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Fábula venezolana

JUANILIA Y LA LUNA


En los llanos de Apure existe una comunidad de luciérnagas legendaria. Un merecure bello —de esos que usaban los próceres venezolanos en sus travesías para reposar un rato—, en cuyo interior habita, aún hoy, una colonia de luciérnagas que cada noche, cuando todo se vuelve oscuro y apenas se escuchan los sapitos y los grillos, o la voz de algún espanto aburrido, o el silbido lejano* de un hombre de patas largas... cuando llega esa hora en que la noche se cierra, y ya no queda hombre tan valiente como para caminar los montes, todas las luciérnagas salen del árbol para mostrar al mundo sus maravillosos destellos.

Cuenta alguna gente del llano que la luz es maravillosa. Yo una vez estuve por ahí, deambulando una tarde junto a un primo que tiene un conuco de maíz, y me contó que la luz de las luciérnagas era como la de un sol del tamaño de un carro grande. Esa noche mi primo me contó muchas historias, entre ellas las de una pequeña luciérnaga del merecure, que se llamaba Juana Cecilia de la Luz, pero todos la llamaban Juanilia.

***

A Juanilia no le gustaba salir a divertirse. Todas las noches, cuando la familia de la luciernaguita se disponía a salir a volar e iluminar la noche, que es como se divierten las luciérnagas, la chillona Juanilia hacía un escándalo.—¡Váyanse ustedes! —decía, —no quiero salir a volar, ¡no me gusta!

Y así la familia de la luciernaguita salía cada noche a su gran baile de luz, mientras ella se quedaba sola y aburrida en la casa, viendo una novela fastidiosa.

-¡Que no quiero salir afuera! -repetía una y otra vez, pateando el suelo, y aunque su familia y amigos se preocupaban por ella, y trataban de ayudarla a divertirse, los días pasaban y pasaban, mientras Juanilia seguía encerrada en su cuarto.

Una noche, la abuela de la pequeña se le acercó y le preguntó con cariñosa y preocupada voz:
—Bueno, Juana Cecilia, ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué no quieres venir nunca con nosotros a brillar en la oscuridad?
—Es que no me gusta volar
, respondió Juanilia.
—Pero, ¿por qué no te gusta, si volando y brillando te ves más bonita?
— insistió la abuela luciérnaga.

Juanilia se quedó pensativa y decidió contarle a su abuela una cosa muy seria: a Juanilia le daba pena ser tan chiquitita.
—¿Para qué voy a salir si nunca podré brillar tanto como la luna? La luna es grande, y muy brillante, y yo a su lado no soy nada ni nadie. Soy tan diminuta que en comparación parezco una simple chispita. Todos saben quién es la luna, pero nunca lograré que sepan quién soy yo. Por eso siempre me quedo en casa, porque nunca podré brillar tanto como la luna.

La abuela había escuchado a Juanilia, y le contestó suavemente:
—Mira, muchachita loca, —miró a Juanilia a los ojos y le sonrió— hay una cosa de la luna que tú no sabes. Si salieras de vez en cuando ya te habrías enterado, pero como siempre andas pegada al merecure, pues no te has dado cuenta.—y comenzó a cantarle una canción:

"Pobre luna desdichada, solita y desamparada
un día brilla y otro es nada; todo es subida y bajada"

La canción de la abuela era bonita. La abuela cantaba suavecito, como la brisa, y decía cosas muy importantes en sus canciones. Con los ojos abiertotes y el rabito echando luz, Juanilia pensó un ratico y de pronto le preguntó a su abuela:
—¿Entonces la luna no tiene la misma luz todas las noches?
Y la abuela le dijo:
—La luna es tan variable que cada día es diferente. Su luz se la presta el sol, cuando tiene ganas, por eso hay días en los que es grande y majestuosa como un mango maduro, pero hay otros días en los que su brillo desaparece, y ella, con mucha vergüenza, se esconde, dejando al mundo completamente a oscuras. Tú en cambio, muchachita, siempre brillarás con la misma fuerza y siempre lo harás con tu propia luz.

Juanilia estaba asombrada. Nunca había imaginado que tenía tanta ventaja sobre la luna, y hasta sintió compasión por por ella, por todo el sufrimiento que le tocaba pasar cada tantos días.

Desde entonces Juanilia sale a volar y a bailar con su familia y sus amigos todas las noches, en una enorme fiesta en la que cada luciernaguita brilla con su propia luz, y todas lo celebran.




*Puede que no sea relevante para el cuento, pero dicen que El Silbón, cuando se oye que está lejos, es que está cerquita.

Entrevista imaginaria




—Monstrua, ¿con qué animal te identificas?

—Con una luciérnaga

—Verga, ¿y esa vaina?

—Porque es chiquitica y fea, pero echa luz en la oscuridad









viernes, 7 de diciembre de 2012

Feminismo

(1)
Un voto para el feminismo, porque toda mujer, sin excepción alguna posible, tiene el derecho irrefutable a salir a la calle vestida como le provoque, sin ser agredida verbal ni físicamente por nadie.

Una cachetada feminista el día de hoy para:

  • Los hombres que nos agreden con sus obscenidades.
  • Las mujeres que se atreven a juzgarnos por la forma como vestimos.
  • Los jefes que no nos contratan por la forma como nos arreglamos, o incluso los que nos contratan sólo por como nos vemos.
Es todo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿Por qué Revolución? (parte dos)

Ya lo dije antes: Revolución porque sí, porque de ese modo lo quiso la mayoría. Sin embargo seguiré enumerando.

3.- Porque aquí no se está regalando nada.
Quita esa cara y lee: aquí no se está regalando nada. Regalar era lo que hacían los políticos de alcurnia durante la cuarta república, cuando se repartían los ingresos del país como si de la cochina se tratara, o se colocaban a dedo en los cargos políticos para que los reales quedaran en familia.
Regalar fue lo que hicieron cuando permitieron que la empresa extranjera se llevara las regalías de un petróleo que no era más que nuestro, o cuando dejaron en manos del capital privado a toda la red de telefonía nacional, por no hablar de otros ejemplos. Regalar sí que era una costumbre aquí en Venezuela. Aquí se le daba regalado a todo el mundo, menos al que realmente lo necesitaba.

Lo que está pasando ahorita, y que tú llamas regalar, amigo, amiga, no es otra cosa sino una reivindicación por todo lo que nos fue quitado a las grandes masas, para que unos pocos, los más bonitos, los mejor apellidados, disfrutaran de unas oportunidades elitescas. Lo que tú llamas regalar no es más que garantizarle al pueblo, que venga de donde venga, sea quien sea, cuenta con oportunidades de ingresar al sistema de educación universitaria como el que más, o tiene la seguridad de que será atendido en una institución de salud pública sin tener que abonar ni un bolívar, y que su vida será valorada como la del mismísimo despiadado dueño de la clínica El Ávila. Lo que tú llamas regalar es agarrar a una viejita que se trabajó toda la vida en una casa donde ni la seguridad social le cancelaban, y que ahora está arrugadita y débil, abandonada por sus "amos", sin fuerzas para seguir ganándose el sustento, y asegurarle una pensión igualita a la que tus padres reciben, aún y cuando ellos no se desgastaron tanto los huesos como la humilde señora de la que te estoy hablando porque, claro, como ellos estudiaron, podían pagar en casa una empleada que les cargara las bolsas, y se desgastara así como lo hizo la viejita.

Si me vienes con el cuento de que Chávez le regala a todo el mundo, menos a los venezolanos, tendré que apretar bien los puños y tragar grueso para no decirte en tu cara que eres un pichiruchi, pero como estoy tratando de ser una mejor persona, te explicaré con calmita y llanamente pa' que entiendas: aquí no se está regalando nada. Lo que está pasando en Venezuela es:

  • En primer lugar: que se están estableciendo lazos estratégicos con países hermanos, respetuosos de nuestra soberanía y defensores de la suya propia. Se están creando hermandades, y a tú a tu hermano no le regalas nada, tú a tu hermano lo ayudas a salir adelante porque su crecimiento es el tuyo mismo, y porque sabes que ese hermano es el que luego saldrá a dar la cara por ti cuando lo necesites. Si te da demasiada arrechera que enviemos alimentos y enceres de primera necesidad para Cuba o para Haití, entonces eres un coñoemadre que nunca ha pasado por una necesidad en su vida, o un plastaemierda que no sabe lo bien que atienden los médicos cubanos a la gente como tú cuando llegan con una pata rota (u otra afección mucho más grave) a un CDI, y lo que necesitas es una buena pela en tus cuadradas nalgas de pichiruchi sedentario.
  • En segundo lugar, pero no menos importante, que si bien se están estableciendo alianzas de cooperación entre naciones, se está dejando bien claro cuál es el lugar de cada quien en este peo. Ni nosotros nos metemos con nadie ni dejamos que se sigan llevando nuestras vainas. Quedó bien claro: aquí no se está regalando nada. Regalar era lo que hacían en la cuarta república, cuando se despreciaba la producción nacional y se salía corriendo al exterior, a dejar los reales del país por allá, a invertir en Mickey Mouse porque Tío Conejo era muy pata en el suelo. Regalamos tanto que no sólo regalamos nuestros reales. Regalamos nuestra dignidad, nuestra identidad, nuestra cultura, nuestras tradiciones, regalamos el autoestima de nuestros artistas y artesanos, regalamos la Piedra Kueka, regalamos nuestra historia, y regalamos el espacio vacío que nos quedó por dentro, para que vinieran los gringos a llenarlo con sus golosinas y sus mariconerías. Eso se acabó, Aquí ya no se regala nada más, y más bien devuélveme esa piedra, nojoda, que esa vaina es mía.

3.1.- Porque no se puede ser tan miserable en esta vida
Discúlpame la honestidad, pero si votaste en contra de Chávez sólo porque te da rabia que le "regalen" a otros, y no a ti, te explico:
Ese otro necesita más que tú. Ese otro no tiene casa, no tiene familia con negocio propio. Ese otro, hasta hace muy poco, tenía tan poco, tan, pero tan poquísimo, que no tenía ni esperanza. Para ti eso puede ser irrelevante, pero aunque tú no lo creas aquí había gente muriendo de miseria como esos que ves en National Geographic y te da tristeza. Pero entiendo que te educaron arrodillado ante lo foráneo, y es por eso que los negritos etíopes te dan dolor, pero sin son venezolanos entonces son unos flojos de mierda, porque así lo has pensado, y no me vas a venir a decir que no, a muchos como tú los he escuchado hablar así.

Pero no es solo eso, convive, lo que tengo que decirte: aunque tú consideres que esto está vuelto una desgracia, y aunque estás picadísimo porque según tú el presidente Chávez le regala a todo el mundo menos a ti, te reto a que como muestra de dignidad me des la tarjetica de crédito con el cupo de CADIVI que todos los años desguasas comprando mariqueritas por imternet o ganándote unas lucas comprándoselas a otro. Te reto a que te vayas de viaje con una mano adelante y otra detrás, o que consigas los 2.500 dólares de cupo de viajero que te tocan, al precio que está en la calle ilegalmente.
Te quejas de que haya control sobre el dólar, pero cómo te gusta una lechuga a 4,30.

¿Por qué Revolución? (parte uno)

En primer lugar porque sí. Porque nos dio la gana a los más de ocho millones de votantes que pusimos nuestro apoyo en el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, a plena conciencia de lo que proponía para su futuro gobierno, y de la segura consecución de las políticas administrativas que ha venido realizando en los últimos trece años de mandato. Ya esto es suficiente, pero si quieres seguir conociendo más razones, lee lo que te viene más abajo.

1.- Porque así podrás seguir diciendo lo que te da la gana.
esta foto es de lamorcilla.com

Y sí, lo pongo así de claro porque de otro modo no vas a entender:
En este "terrible régimen" que te tocó vivir, tú dices y haces lo que te sale del forro de las nalgas sin que te pase gran cosa. En el peor de los casos, luego de que vuelques tu cochino vocabulario luchando en contra de esta horda de malintencionados que amamos al presidente, algún compa chavista se burlará de ti, pero para ese círculo alcahueta en el que te revuelcas cada día, tal burla es llamada una agresión, y pasarás entonces a ser otro mártir, un héroe más de la adolorida oposición venezolana, y tus panas escuacas se conmoverán con tu historia y retuitearán cientos de veces que fulanito te dijo huevo frío porque tú le dijiste feo al Ché Guevara.
Hubo un tiempo en Venezuela en el que cada vez que hablabas más de la cuenta o te ponías "groserito", te ganabas un par de boletitos más para la lotería de los desaparecidos, o como mínimo te vetaban de poder trabajar en cualquier ente público o privado que respondiera a los mismo intereses del gobierno al que le faltabas el respeto. Ahorita no sólo de ustedes está minada la plantilla del estado, sino que además son los favoritos de la empresa privada, ávida de soldaditos que marchen con trajes tricolor, defendiendo una libre empresa, en la que su mano de obra no vale un comino.
Hoy tú y tus amiguitos, a cuenta de ser ¡gente digna!, que se sacrificó durante años para estudiar en una universidad (pública donde no pagaban ni cincuenta bolos por un semestre ¡Qué bolas!, o en una privada que los dejó mamando y locos en cuyo caso también dirán que es culpa del gobierno), me insultan todos los días de mi vida, a mí y a mis compañeros de revolución, sólo porque creemos en el país que estamos reconstruyendo, sin que haya un grupo de pacos de la DISIP que te tengan pillado y estén preparando el guiso donde te van a cocinar luego de haberte manoseado bastante.
Si esta razón no te parece suficiente, más vale que incluyas en tus planes la compra de un bozal, porque en el supuesto negado de que tu opción de ultraderecha llegara algún día al poder, bien calladito te tendrás que quedar cuando empieces a notar que con esa historia de que hay que recuperar la confianza de los mercados extranjeros (¿extranjeros de dónde?), y promover la libre empresa, te estarán metiendo tremendo palo de escoba por el rabo. Ahí sí es verdad que se te pondrá fea la cosa, porque esa gente no come cuento. Si te les pones comiquita, adiós. En los regímenes de derecha no existe oposición, existen comunistas, y esos son unos bichos que chao pescao.


2.-Porque quiero una bicicleta (y tú también).


foto del Minci

En una de las calles esas que uno no sabe si está en Baruta o en La Trinidad, más allá del cementerio hay un negocio de bicicletas, que según he escuchado por ahí tiene como treinta años por la zona. El 20 de noviembre de este año fui a ver los precios de las bicicletas porque quiero una (y trabajo duro cada día para poder tener mis vainas), y el costo por esa bici marca Benotto, bien bonita, color beige con azul claro, era de tres mil bolívares. En el momento tenía la plata, pero demasiado justa y no quise correr el riesgo de quedarme sin dinero a mitad de la quincena, así que decidí comprarla durante la primera semana de diciembre, cuando ya hubiera completado el costo de la bici sin quedarme tan limpia. Hoy, 5 de noviembre, volví a ir, y la cicla está siendo vendida por cuatro mil setecientos cincuenta bolívares, más de un cincuenta por ciento por encima de lo que marcaba hace exactamente quince días, cuando la inflación de este año, completo, apenas podría alcanzar el veinte por ciento.
¿Será que Giancarlo lleva treinta años haciendo sus aguinaldos a costa de los comeflores que como yo, con la ilusión de poder gritar "¡más amor, menos motor!", aprovechamos la platica de diciembre para comprar una bici con sobreprecio?. Yo no sé, pero al Indepabis puede interesarle pasarse por allá.
Mientras esto está sucediendo, yo me doy cachetaditas en la jeta por sifrina. No compré la bicicleta porque mis tres mil bolívares seguían siendo sólo tres mil, no cuatro mil setecientos, pero la culpa la tengo yo, que en lugar de adquirir la bicicleta iraní de nosecuantas velocidades, arrechísima, que me recomendaron en el trabajo, me decidí a gastar el triple (y ahora casi el quíntuple) de lo que ella valía, en una bicicleta de igualitas condiciones, pero más coqueta. Si no soy tremenda bolsa, me parezco igualito.
Caracas Rueda Libre es un plan que se está ejecutando desde mediados de este año por iniciativa de Jorge Rodríguez, y consiste en un circuito donde vas los domingos, te prestan la bicicleta GRATIS, y das vueltas por un rato, hasta que la entregas y se la prestan a otro. Si tienes tu propia cicla te llegas igualito y la pasas fino dando vueltas con seguridad.
Primera vez en la vida que se ve algo así en Venezuela. Yo fui y las bicicletas, todas, usadas por miles de personas cada fin de semana, ruedan bien sabroso. Son iraníes, de excelente calidad, y la más cara vale como novecientos cincuenta bolívares, montañera y todo. Yo no la compré porque quería una bici "cuchi". Yo no la compré porque soy una pendeja, pero bien claro está que una bicicleta así con un precio como ese sólo es posible en revolución. Tus líderes opositores jamás y nunca se propondrían venderte bicicletas a mil bolos, ni a prestártelas gratis para que pases el rato. Ellos mínimo las alquilarían, y tú lo sabes porque tú mism@, que eres igual a ellos, pensaste cuando te conté lo de Rueda Libre que "segurito eso está lleno de niches", y que "para que se preste un buen servicio deberían cobrar algo". Es así como piensan ellos y es así como piensas tú. Te gusta pagar y a ellos les gusta cobrar. Así siempre ha sido y así seguirá siendo a menos que entiendas que lo que no te gusta de Chávez es que él sabe cómo piensas tú.
¿Que hay un camino? claro que hay un camino, pero bien largo al carajo.

martes, 10 de julio de 2012

¿De pana eres Hipster?

Cuando se trata de encasillar a las personas según su apariencia o la música que les gusta, o los libros que leen (si es que leen) o las películas y esas cosas, TODOS estamos al pie del cañón para dar nuestra opinión. Y digo todos porque yo también lo he hecho, incluso lo hago, aunque me parece una soberbia tontería que trato de evitar a toda costa.

El asunto es que, bueno, sí, es inevitable, un placer culposo, digamos, ver una carajita con una camisa de cuadros gigante, chorreada, requeteflaca, con lentes Ray Ban de mentira, y no señalarla de Hipster. Yo no los llamo Hipsters sino "intensos", en primer lugar porque no me gusta la palabrita esa, me suena algo ridícula, y, en segundo lugar, porque me parece que hay que ser demasiado intenso en la vida para pensar que ese look de adolescente problemático te sigue quedando bien luego de los 25. Incluso a los 20 es una mamarrachada.

Quien haya leìdo este blog con algo de atención sabrá que no soy persona de tendencias. Ni emo, ni rockera, ni punk, ni salsera, ni reguetonera, ni tukky, ni pavita, ni nada. A mí, en realidad, me gusta todo. De todo saco algo que me guste, y me declaro, sí, lo admito sin vergüenza, incapaz de mamarme un CD completo de ninguna banda o cantante, ni por mucho que me guste. De hecho, mi procedimiento al momento de comprar o descargar música es el típico "loescuchotodounavez-cueloloquenomegusta-oigosololoquemegusta", con lo que mi biblioteca de música se encuentra repleta de una colección requete extensa de música variadísima, de la cual me gustan TODOS los temas, así que puedo colocarlo todo en shuffle con la seguridad de que nada de lo que suene me ladillará.

...y sí, soy fanática del shuffle. El efecto mariposa de la música es lo mejor que hay (en mi humilde opinión), sobre todo si, como yo, eres de esa gente a la que le gusta la aventura (ajjajajja qué dramatismo el mío).

En cuanto a la forma de vestir, pues, yo hago mi ropa. Hago ropa para otra gente por encargo y tengo que vestirme con mis cosas para que la gente las pueda ver, así que no suelo vestir prendas con etiqueta que puedas comprar por aquí o por allá, ni que deberían poder ser catalogadas de pertenecer a uno u otro estilo, pero, sin embargo, nunca falta el me diga que soy Hipster y, como hasta hoy mi concepto personal de Hipster era "Sujeto o sujeta que se viste con ropa demasiado grande, desgastada y de cuadros, usualmente de palidez extrema, pelo rarito, que se pone audìfonos y lentes enormes, que mira series en la TV y sabe burda de cosas retro", siempre me dio algo de piquiña que se me llamara así. Yo no soy Hipster nada, yo soy Malú Rengifo y soy demasiado chévere como para que me metan en un saco, o como para vivir mi vida con unas gríngolas puestas, o pasarme la poca juventud que me queda nadando entre los mismos peces, !qué aburrido¡. Entonces hoy decidí que ya era suficiente, tenía que escribir algo al respecto y, como "buena periodista digital", un wikipediazo no me vendría mal para tener una noción algo menos parcializada de la tendencia en cuestión, así que investigué flojamente y lo que encontré está como para darle unas pataditas en el culo a todos los Hipsters del mundo, pero sin ánimos de ofender, ¿eh?, pura reflexión constructiva =D. La wikidefinición es:

Hipster es un término frecuentemente usado para referir a una subcultura de jóvenes, adultos de reciente establecimiento en la clase media urbana y adolescentes mayores. El uso del término reapareció en los años noventa y persiste hasta el presente. La subcultura está asociada con la música independiente, una sensibilidad variada en una moda alejada de corrientes predominantes, y estilos de vidas alternativas. El interés por los medios de comunicación incluiría películas de cine independiente, revistas como Vice y Clash y sitio oficiales como Pitchfork Media. La cultura hipster ha sido descrita como un «crisol mutante y transatlántico de estilos, gustos y comportamientos». Christian Lorentzen de Time Out New York argumenta que el «hipsterismo hace un fetichismo de elementos auténticos» de todos los «movimientos marginados de los post-guerra —Beat, hippie, punk, incluso grunge», y parte de «tiendas culturales de cada etnia no mezclada» y «lo regurgita con un guiño inauténtico»

Así que procederé a desglosar punto por punto lo que yo opino acerca de lo Hipster, a ver si mis argumentos los convencen a ustedes, pequeños monstruos queridos, de que no merecéis ser llamado de esa forma:

1.- subcultura
Ellos son lo que llevan puesto
Cuando formas parte de una subcultura te pierdes del resto de la cultura que está fuera de tu pequeña caja llamada "sub". Estás escuchando la mitad del sonido, viendo sólo una parte de los acontecimientos, y lo más peligroso de ésto es que corres el riesgo de comenzar a pensar automáticamente como uno más de los tuyos, como si algo de obligara a tener tal o cual postura ante tal o cual situación, y no sólo me refiero a que te de vergüenza admitir que de niña escuchaste Salserín, sino que, además, podrías tener posturas filosóficas o políticas bastante estúpidas.

Según la RAE, dos de las definiciones de la palabra "cultura" son: Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. y Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. Basándome en esto te puedo asegurar que vivir la vida subculturalmente, sólo erigirá un muro enorme entre tú y la realidad que te rodea, y con el tiempo la cosa se irá acrecentando hasta que no tengas ni la más remota idea de las verdaderas dinámicas del mundo que te rodea. Recuerda que tu imagen no dice lo que eres.

2.-adolescentes mayores
¿A quién en su sano juicio le puede gustar pertenecer a una subcultura de adolescentes mayores? Hace poco estaba con alguien a quien quiero mucho y vimos pasar a un tipo que yo siempre he considerando como un adolescente infinito. Tiene como 34 años y sigue luciendo como un desaliñado adolescente al que sólo le faltan los barros en la cara. Eso es lo que es un adolescente mayor, una cosa triste.

Cuando, por respeto, a los viejitos se les llama "adultos mayores", se sabe que se está hablando de los viejitos. Así mismo sucede con los "adolescentes mayores", que no son más que adultos que actúan como pendejos y que no quieren asumir que llegó el momento de afeitarse cada dos o tres días, vestir ropa de la talla adecuada (hipsters del mundo, hace años que no estamos en crecimiento. Ni las franelas pequeñas, ni la ropa muy grande tiene justificación ya) y peinarse un poco la greñas.

Hay que reconocerlo: no somos adolescentes, ya eso pasó, está atrás, muuuuucho más atrás de lo que quisiéramos, y es nuestro deber asumir que somos adultos que muy pronto entraremos en la crisis de los treinta. Nada de lo que hagamos podrá evitarlo, y si tú, pequeño hipster, sigues haciendo el intento por parecer más cool a fuerza de actitudes innecesariamente juveniles, terminarás cayendo en el limbo de los adultos contemporáneos ridículos, y esa vaina es muy fea.

3.-música independiente
La música independiente, esa que ustedes, hipsters, escuchan para que cuando se ponga de moda puedan decir "yo la escuché primero", es como cualquier otra música. No da superpoderes, no te hace ser mejor en la cama, no te droga, no te pone el cabello más liso ni te hace un mejor profesional. Lo mismo sucede con las películas, y el resto de las cosas. El que sean independientes no significa que sean mejores, sólo significa eso, que ha sido producido fuera de los grandes estudios, con poco presupuesto y esas cosas, pero la calidad de la producción no dependen de ello, ¿ok?

Mi papá le regaló a mi mamá la colección entera de los LP de los Beatles cuando se casaron, y yo crecí escuchando esa vaina, me gustan tanto como Cecilia Todd o Alí Primera, y no por ello quiero parecer un Beatle, ni escondo que también me gusta Alí para que los Hipsters del mundo no me vean como si tuviera un cromosoma averiado. Porque de eso también me he dado cuenta: para ustedes, si está en inglés, venga, buenísimo. En español escuchan sólo lo estrictamente necesario para poder encajar en su corriente alternativa, pero de lo nacional, o folklórico pasan de largo olímpicamente.

La música independiente es tan buena o tan mala como toda la demás música, y si quieres escucharla me parece excelente, siempre y cuando no te creas parte de una élite por ello.

4.-sensibilidad variada en una moda alejada de corrientes predominantes, y estilos de vidas alternativas (...) películas de cine independiente

Esto es mentira. La ropa hipster se consigue en todos lados, ¿y sabes por qué? porque estás siendo constantemente etiquetado. Ya las empresas saben qué te vas a querer poner en unos meses, porque los personajes de The Big Bang Theory te lo están imponiendo, y la industria de la moda está fabricando desde ya montones y montones de ropa que tú y tus amiguitos correrán a comprar creyendo que es demasiado In, y que lucirán demasiado originales cuando se tomen sus fotos con instagram.

Ah, por cierto, las fotos de instagram, todas, son un bodrio, y tu estilo de vida alternativo (paseos a lugares solitarios, parques de diversiones, locales decorados con discos de vinilo, catas de vino) no es más que lo mismo que hace todo el mundo, sólo que como vives dentro de tu subcultura no te has dado cuenta de que la demás gente también lo hace.

5.-crisol mutante y transatlántico de estilos, gustos y comportamientos
Si tuviera buena memoria, la próxima vez que tuviera una acalorada discusión con un hipster lo llamaría así: "Hey tú lo que eres es un crisol mutante y transatlántico de estilos, gustos y comportamientos", a ver si se ofende. Seguramente no sabrá que le estoy dando una definición exacta de lo que es, porque, como le gusta su tendencia y su nombre que suena medio británico, no se ha ocupado de investigar qué es lo que significa.

¿Qué significa este estúpido bigote?
Los Hipsters se lo agarran todo para ellos. Agarran los miriñaques viejos de sus tíos, abuelos y el mercado de los corotos, y se los ponen encima, mezclados a lo loco, sin importar si hay una insignia del partido nazi junto con el símbolo de la paz. Cuando ya los miriñaques se han acabado, o cuando ya no parecen muy originales, inventan cosas como un estúpido bigote que no tengo idea de dónde lo sacaron, y se toman fotos con él como si es que eso fuera muy cool.

No sé si alguno de ustedes conserva fotos de sus padres o abuelitos cuando eran jóvenes. Siempre que veo una foto de esas épocas pienso en lo seria que era esa gente. Actualmente, con el culto a la imagen que estamos viviendo, a veces me asusto de qué dirán las futuras generaciones cuando vean fotografías como la de esta chica de la derecha.


6.-el «hipsterismo hace un fetichismo de elementos auténticos» de todos los «movimientos marginados de los post-guerra —Beat, hippie, punk, incluso grunge», y parte de «tiendas culturales de cada etnia no mezclada» y «lo regurgita con un guiño inauténtico
INAUTÉNTICO. Eso es en lo que han caído todos ustedes, pequeños Hipsters que no son capaces de tener una personalidad propia y sentirse orgullosos de ella; que escuchan la música que les vendieron como la más indie, o cool, que se visten como les mandan a vestirse, que van siempre a los mismos sitios, se juntan con más y más gente alienada como ustedes y acaban siendo borregos, parte de una maquinaria comercial que se burla de ustedes y los convence a ustedes mismos de que están teniendo autonomía y eligiendo libremente lucir como unos desocupados.
se enorgullecen de tener manuales de estilo :-/

Dejen ya las etiquetas, Hipsters del mundo. Salgan al sol, broncéense un poco, hagan algo nuevo cada día, muévanse fuera del contexto al que están acostumbrados, emprendan nuevos retos y si les da la gana déjenlos a medio camino, ¡pero vivan, coño! Dense cuenta de una vez de que ser hipster no los hace más gente, salgan a la calle y conozcan alguien nuevo y diferente, conversen con él o ella y admitan que la demás gente también merece algo de atención y también tiene cosas finas que enseñar, buena música que mostrar. Cuando lo hayan hecho entenderán lo sabroso que es vivir sin etiquetas.

Hace poco, conversando con una amiga que se autodenomina Hipster, le dije sutilmente algunas de las cosas que he escrito aquí y ella me preguntó que cuándo me volví tan sabia. La pregunta me dio risa porque yo de sabia no tengo nada, pero entendí que cuando pasas años de tu vida moviéndote dentro de las fronteras de una etiqueta, cualquier cosa que sea un poco diferente a lo que estás acostumbrado parece lleno de sabiduría, porque claro, es diferente, y nunca se te habría ocurrido o lo hubieras escuchado, si no fuera porque por un ratito conversaste con una persona diferente a las que estás acostumbrado a tener alrededor. Es por eso que yo no soy Hipster, ni porque mi foto de perfil tenga lentes Ray Ban de mentira ni por usar de vez en cuando cuadros en la ropa. No soy hipster porque no me da la gana, a mí me gusta todo, en serio, desde la física cuántica explicada para estúpidos, hasta Olafo el Amargado. Y todavía me falta todo por conocer. No sé ni una décima parte de lo que quiero saber, ni conozco a una centésima parte de la gente diferente que quisiera llegar a conocer. Traten ustedes de ser un poquito más abiertos también, les prometo que eso les reportará grandes satisfacciones.

viernes, 6 de julio de 2012

Jaime Sabines, querido.

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?.

miércoles, 27 de junio de 2012

Pepe Mujica en Río+20: la vida se nos va, más vale que seamos felices.


Este video no tiene desperdicio. Iba a escribir algo más extenso, pero dichas las palabras de Mujica no queda mucho que agregar.
Por favor véanlo, son solo 10 minutos que valen mucho.

martes, 26 de junio de 2012

Flipped

Vi esta peli hace unos pocos días, y se convirtió enseguida en una de las mejores películas que he visto en mi vida entera. Al que no le guste no sólo es que no tiene corazón, sino que, además, no tuvo infancia, o no tiene memoria para recordar cómo de niños nos construíamos dramas y alegrías de las cosas más sencillas.


Narra la historia de dos niños que crecen juntos, y que viven la extrañísima experiencia del primer amor. Lo que hace particular a esta película y la diferencia de cualquier otra por el estilo, es que se cuenta desde la perspectiva de la niña y del niño alternadamente, permitiendo contrastar la forma como "ellas" y "ellos" afrontan la situación.

No tiene desperdicio alguno, es definitivamente hermosa. En IMDB la calificaron con 7,5 puntos, lo cual es un buen puntaje considerando lo exigente que es esa página.

Para verla online está disponible por acá por Cuevana, con subtítulos en español.

Y de todos modos, para escépticos del cine, aquí dejo el trailer:



Si de todos modos no te animas a verla, entonces que te follen XD

jueves, 21 de junio de 2012

Volver al ruedo (parte tres)


Para una mujer que espera construir una vida sana, volver al ruedo no tiene sentido si no se hace con madurez. Las autopromesas deben desecharse desde el mismo momento que se le cruzan a una por el coco, lo mismo hay que hacer en el caso de los buitres: sabemos que existen, pero no deben ser opciones a considerar.

Arrejuntarse con un buitre es contraproducente porque, en principio, habla de una falta de autoestima de nuestra parte, una falta de conciencia. Arrejuntarse con un buitre es elegir la opción fácil, condenada a la ruptura temprana (el día que te despiertes, mires al buitre al lado tuyo y tu mujercita sincera interior le den arcadas) el arrepentimiento por el tiempo perdido, y el vacío emocional. Darte permiso de permanecer demasiado tiempo confundida sólo podrá sumergirte cada vez más y más hondo en la soledad y la depresión, y aunque estés pensando que soy una extremista, y aunque no te des cuenta de ello, caer en un bache como ese puede mantenerte atrapada en la autoflagelación durante años.

Recordemos brevemente las autopromesas del primer post:

1.- No saldré con nadie más nunca.
2.-No saldré con más nadie del mismo círculo social que Fulgencio.
3.-No saldré con ningún capricorniano.
4.-No saldré con ningún hombre que tenga demasiada historia.
5.-Saldré con todos, me voy a entregar al disfrute.

Recuerdo la historia de una amiga que, tras una relación de cuatro años, decidió no salir con nadie más nunca, a menos que cumpliera con una lista de requisitos tan, pero tan larga, que al final terminó olvidándose de la lista y quedándose sola por inercia. Su actitud cambió tanto que se convirtió en una bellísima (este chica en particular es muy bonita) monja negada a la posibilidad de compartir una vida romántica saludable con un hombre. Ella se quedó en la autopromesa número uno, y sólo logró salir de ahí el día que le presenté a uno de mis más adorables amigos. Un chico maravilloso que no cumplía creo que ni con uno solo de los requisitos de la lista que mi amiga se había hecho. Hoy llevan dos años y medio juntos y son una de las parejas más bonitas que conozco. Casi nunca los veo, pero sé que es así porque están siendo felices juntos, morrongueando los fines de semana y viviendo una sana vida de pareja.

Un segundo caso: conozco otra chica que pasó varios años de su vida junto a un mequetrefe. Ella no está segura de que sea un mequetrefe, lo admite intermintentemente, y eso indica que sigue aferrada al recuerdo de lo bueno que pasó junto a él. Aferrarse a esas cosas no es saludable, porque te hace estar constantemente en riesgo de caer nuevamente en las garras de un tipo que te hizo daño, pero a ti se te olvidó. Pero lo más grave del caso de esta chica es que se encuentra atrapada en una vorágine de autopromesas y buitres que la tienen al borde de la zombificación. Cuando leyó el primer post me confesó encontrarse atrapada entre la primera y la última autopromesa, y lo que sucedió fue algo así: primero se prometió estar sola, luego las hormonas la llevaron a intimar con alguien, entonces se defraudó a sí misma y optó por prometerse estar con todos, y el día que se topó con uno que no quiso estar con ella, se deprimió.


Esto es una verdad grande como una casa: si te prometes no estar con nadie, y acostarte con todos intermitentemente, no sólo acabarás sola, sino habiendo sido utilizada por quién sabe cuántos tipos, y pisoteando tu imagen entre tantos círculos sociales, que, a menos que frenes la actitud drásticamente, cuando entres en razón será más fácil mudarte de ciudad antes que conocer a alguien nuevo que no acabe teniendo referencias de ti.

Un tercer caso es el de una muchacha que, tras terminas una relación de dos años con un tipo sumamente celoso, se entregó a derrape con varios chicos que le gustaban bastante, y de los cuales ya no le queda ni uno. Cuando le sugerí conocer a alguien nuevo y diferente con quien pudiera enseriarse me pidió que comprendiera que "tuvo la totona presa durante dos años" y, aunque no se lo dije, pensé inmediatamente que la monogamia no debe ser definida como tener la totona presa, es la forma como establecemos relaciones en la mayor parte del mundo occidental (e incluso del mundo entero), y si el hombre con quien estás te hace sentir que tienes la totona cerrada con multilock, entonces no debes pasar ni un minuto más junto a él: la necesidad de estar con otros se da cuando el que tienes no funciona.

(No quieres salir con un tipo así) 
Entonces, para reconocer al que sí merece ser una opción, recordemos las tres premisas del post anterior:

No seas la presa fácil de un comemuslo
No te acuestes con nadie borracha
Y no tengas miedo de estar sola

1.- Un hombre de verdad no se siente a gusto siendo un comemuslo. Un buitre se come las sobras que el otro dejó, un hombre de verdad quiere a una mujer completa, no un esperpento coletúo en la ruina emocional.

2.- Un hombre de verdad no te emborracha ni te droga para costarse contigo. Es válido que una pareja se tome unos tragos de vez en cuando para compartir de una forma diferente, pero en la etapa del cortejo, si te emborrachas no intimas, y eso debe ser ley. La violación de esta premisa suele acabar en la desaparición repentina de alguna de las dos partes, porque cuando estás borrach@ no sabes lo que haces, y es muy probable que luego te arrepientas de haber creído que él se merecía que le regalaras "tu flor" (o tu almejita).

3.-Un hombre de verdad logra que quieras con todo tu ser estar con él, no acepta que te "conformes" con él para no estar sola.

Ahora, no sólo basta con saber estas cosas, tienes que digerirlas muy bien y hacerlas parte de tu actuar diario, solamente así podrás pasar a la próxima fase.

El tipo que te quiere

Conseguir al tipo que te quiere es muy fácil si te dedicas a cuidarte tú. A los buenos hombres les gustan las mujeres saludables emocional y físicamente. Si luces como una piedrera destruida que no hace nada por sí misma, sólo atraerás piedreros destructores. Si luces próspera y feliz, atraerás lo propio.





(Los hombres buenos prefieren a la chica de la izquierda. La de la derecha es un esperpento coletúo)
Entonces: ponte bonita, recupera viejas amistades que consideres constructivas. las viejas amistades suelen recibirte con cariño, y como tienen tiempo sin verte, es muy probable que en ese tiempo hayan conocido gente nueva e interesante. Las amistades destructivas son la peor mierda que hay. Son un circulo vicioso, porque suelen atraer más y más gente destructiva cada vez, por eso es común que haya siempre habladurías sobre "el círculo de fulano" o "el grupo de mengano", que por lo general son una cuerda de poliamorosos perdidos en la vida que llegan a los 40 convertidos en la tía loca, el tío drogui, o "la gente esa que nunca creció".

Las amistades son lazos que la gente suele subestimar. La gente cree que porque salgas y te diviertas con alguien ya es tu amigo, y resulta que no hay nada más peligroso que un amigo mal conocido. Lo peor de todo, es que son atrapantes, porque como suelen convertir tu vida en una novela, por momentos te sientes la protagonista, la heroína, la nueva, la cool. Y esa sensación es muy sabrosa, pero a veces hay que sacrificar eso de ser tan cool y sacudirte esos grupos, para acercarte más a personas que realmente estén interesadas en la verdadera persona que eres y que puedes llegar a ser.
Ahora, a lo conciso: haz un amigo, o recupéralo. Como no sabes quién va a ser, tendrás que tener mucho ojo. Si es un amigo nuevo o viejo, da igual, nunca sabrás que ese es el propio hasta que el secreto se revele. Lo importante es que sea tu amigo, y que sea un amigo con el que no te acuestes ni te hayas acostado. Los amigos te quieren sinceramente, y se lo piensan dos veces antes de tener algo contigo si realmente no lo quieren, y eso es porque les importas, así que si te llega a gustar un amigo y él sabe que te va a romper el corazón, no te va a usar ni por el carajo. En cambio, si te llega a gustar un amigo, y tú le llegas a gustar también, y se acuestan, puedes estar segura de que él va a querer tener una relación bonita contigo, pero es importante que primero sea tu amigo, y tu amigo de verdad verdad. Es imposible tener una relación duradera con alguien que no sea tu amigo, porque cuando un tipo se pone el cassette de novio, ya no se preocupa por entablar amistad contigo, y es por ello que muchas parejas se separan y no vuelven a hablarse nunca más. No llegaron a importarse verdaderamente, sólo disfrutaban el sexo mientras les durara.

Bienvenida al ruedo una vez más, amiga. Espero sinceramente que tengas una linda soltería, que te dure lo que tú quieras que te dure, y que consigas al tipo belloprecioso que te acompañe en esta loca aventura.

miércoles, 20 de junio de 2012

Volver al ruedo II: los buitres que debemos evitar



En la primera entrega de este serie de post definimos "volver al ruedo" como la acción de dejar atrás tu relación amorosa pasada, terminada, acabada, pisoteada por la infamia del desamor, volada en pedazos por tus propias torpezas o por las de tu ex pareja, y en fin, dejar todo aquello en el pasado para hacer lo que toda dama debe hacer: seguir adelante.
fig. 1

Pero volver al ruedo no es cosa fácil, sobre todo porque no es un acto voluntario. No se trata de que un día te despiertas y decides "oh, bueno, creo que ya estoy lista: es hora de volver al ruedo", no. Estás de regreso desde el momento en que le das la noticia a la verdulera del abasto o a su equivalente encarnado en tu amiga (o) más chismosa (o) de que ya no estás con Aníbal o Susana, y entonces, más vale que te prepares para sortear a las bestias. Quiero decir: al salir de una relación una no siempre está suficientemente preparada para hacer uso de la inteligencia emocional en caso de la llegada de alguien que le caliente la oreja sin mejor intención que la de gozarte un poco. Por ello, y para no caer en manos del primer pelafustán que se antoje de probar tus carnes, más vale que te armes de coraje para dar la contienda con honor.

Cualquier cosa que rompa el equilibrio de tu ruedo sólo podrá llevarte a la infinita putrefacción de tu ya golpeada moral, así que más vale poner los puntos claros: el ruedo es el redondel de la plaza de toros, la arena sobre la cual se enfrenta el torero a la fiera, pero aunque suene muy sexy que te llamen fiera, es importante que cuando entres al ruedo la bestia no seas tú. Tú tienes que ser la torera, lucir como en la fig. 1, torear a las bestias que se te acerquen y sólo prestarle atención a quienes valgan la pena. Suena feo, pero no todo el mundo se acerca con buenas intenciones a una mujer soltera, eso es así.

fig. 2
Imagina que la vida es una plaza de toros: si eres la bestia puede que te encuentres con algún torero torpe y le puedas dar unos cornazos, pero la multitud nunca jamás abogará por ti, a ti te verán como el filete, te llenarán de banderillas que te dolerán (te dirán puta, perra, zorra, cosas estúpidas que la ente estúpida sin derecho a juzarte dice, y que duelen), te harán sufrir y finalmente te matarán para poner tu cabeza de trofeo en el salón del coñísimo de madre que encontró su gloria y su fama de conquistador en tu desdicha, y luego comerán tu carne ensangrentada contándose los momentos más emocionantes de la contienda. Si eres el toro acabarás como en la fig. 2
.
El toro no tiene gloria, por eso no hay que ser él. En cambio, si la torera eres tú (y ojo: en Monstruos bajo la cama rechazamos categóricamente la tauromaquia), te pondrás un hermoso traje de luces, y con la frente muy en alto saldrás a torear a cuanta bestia salvaje te pase por delante hasta que llegue alguien digno de no ser llamado bestia y puedas hacerte su amiga o entrégate al amor, o al placer, o a lo que quieras.

La magia de volver al ruedo es hacerlo con elegancia. Y bueno, ya haciendo a un lado la metáfora del toro, llamaremos a las cosas por su nombre: todo aquél hombre que esté pendiente de hacer leña del árbol caído, de consolarte en tu dolor con el fin de caerte en gracia a ver si luego te dan ganas de jugar con su poronga, o de consegiur emborracharte, drogarte o hipnotizarte para que hagas cosas que estando en tus cabales no harías jamás, es un maldito buitre y no respeta. Los buitres no son más que carroñeros, y creen que tú eres carroña. La pregunta es ¿lo eres?, la respuesta está en ti, pero yo estoy segura de que NO.

Ahora identifiquemos los múltiples tipos de buitre, y las razones por las cuales no son dignos de atención:

1.-El buitre comemuslo
Este buitre te conoce desde antes que tu relación terminara y estaba esperando este momento para caerte encima. Puede incluso que sea amigo o pariente de tu ex y se hacía el buena gente mientras a escondidas se tocaba con tus fotos. Lo puedes identificar porque siempre aprovechaba, cuando te encontraba sola, para contarte lo mucho que le hubiera gustado tener a su lado una mujer como tú y lo bien que la hubiera tratado. "Sí, Luis".

El comemuslo suele andar soltero por la vida o en relaciones cortas e inestables porque su cobardía, su gris personalidad y su actitud esencialmente carroñera (le es más cómodo comerse "las sobras" ajenas que conquistar autenticamente a una mujer) le impiden abordar con encanto a una mujer en buen estado emocional. Su mal llamado "fuerte"es atacar desde el punto débil, aprovechando tu vulnerabilidad post ruptura, resaltando lo desagradecido que fue tu ex contigo y lo mucho que él, el comemuslo, podría hacerte feliz si alguna vez aceptaras tener algo con él. Obviamente a ninguna mujer le gusta esto, pero a veces una puede morder ese anzuelo de a tres lochas sin querer.

2.-El buitre etílico, estupefaciente o sicotrópico
Este es el falso amigo que te emborracha, droga o hipnotiza, te folla y se va para nunca más volver (o solo
vuelve con la intención de repetir la hazaña). Se reconoce fácilmente porque se la pasa de rumba en rumba, y siempre te invita a salir de noche y a beber.

fig. 3
Pensarás que a beber te puede invitar cualquiera, y en parte es cierto, pero haz la prueba y pídele salir de día a aluna salida tonta: alguien a quien genuinamente le importe tu estado de ánimo te llevará a pasear de día si se lo pides, y se preocupará por acompañarte a los lugares en donde te sientas bien, en vez de poner sus ansias depredadoras por encima de tu necesidad de calma, presionándote para salir de rumba.

Si no es un buitre etílico se interesará por lo que te gusta hacer a ti, conversará largo y tendido sobre cosas que interesen a ambos y, cuando ya te haya enganchado con su labia, te enviará camino a casa con un abrazo y la promesa de un hasta pronto si así lo quieres, o capaz se vayan juntos a algún lado, pero siempre será bajo tu propio y cabal consentimiento. El buitre etílico (fig. 3), en cambio, es evasivo. Sólo sale contigo cuando él quiere y a donde él quiera. Aprovecha hasta la más mínima oportunidad para llevarte a la cama, y si tardas mucho en aflojar, dejará surgir de las tinieblas una actitud de mamagüebo que te haga sentir culpable por no acostarte con él.

El buitre etílico es la vía directa hacia el sentimiento de culpa ("¿¿¿por qué me acosté con esta bestia???"), las infecciones vaginales y, en el más arrastrado de los casos, el multiguayabo (que a veces, no contenta con el guayabo de su última relación, a una le da por enguayabarse con extratopping cuando el buitre etílico revela su filosofía de "indio comido, indio ido").

No te digo que seas abstemia, pero emborracharte no es tan chévere como tú crees. Además, no soluciona nada.

3.-El buitre inesperado
Este es el buitre más incómodo de todos. Casi no merecería ser llamado buitre si no fuera porque él sabe perfectamente que está aprovechándose de tu momento de debilidad emocional para tratar de convencerte de que lo quieras. El buitre inesperado no es más que aquél al que siempre has considerado un gran amigo pero que no te gustaría ni que te lo regalaran remojado en feromonas de James Dean. Ese al que le serviste de apoyo moral aluna vez, al que le has contado la mitad de tu existencia y que siempre te ha mirado como se mira a un helado de limón en medio de un día soleado (con la lengua afuera), sin que tú sepas por qué (mentira, sí sabías, pero en el fondo no querías reconocer que aquello podría ser un problema). Ese es el buitre inesperado.

El error de todos estos años fue hacerte la loca y continuar frecuentando al buitre inesperado. Sé que nunca pensaste que sucedería, pero tarde o temprano este hombre agarra ánimo y, creyendo que es el momento, procede velozmente a estropear la amistad que tenía contigo. De alguna manera es como si pensara que todo el tiempo que fue tu amigo le dio un numerito en la cola y el derecho de, llegado su turno, reclamar su hora del papo, que las cosas hay que decirlas como son.

El error que no debes cometer ahora es tener miedo de estar sola. Muchas mujeres sienten este temor cuando vuelven al ruedo y pasa el tiempo sin que conozcan a alguien que les guste de verdad. Es entonces cuando se aventuran a enredarse con su amigo, con las excusa de que les dio lástima herir los sentimientos de él.

fig. 4
Así que NO. Está prohibido meterte en la cabeza, a la fuerza, que te gusta un hombre al que siempre viste con el mismo queso que te produce el muñequito de pinturas Montana (fig. 4). Tu deber en ese caso, por tu bien y por el de tu equivocado amigo, es no doblegarte y decididamente dar la rotunda negativa, torearlo sin humillaciones, y seguir adelante en la corrida.

Identificados estos tres tipos de buitre, estás preparada para volver al ruedo, a la espera de aquél que realmente llame (y merezca) tu atención, pero de eso te hablaré en la última entrega de "Volver al ruedo".


Recuerda:

No seas la presa fácil de un comemuslo
No te acuestes con nadie borracha (a menos que quisieras hacerlo cuando estabas sobria)
Y no tengas miedo de estar sola ni le digas que sí a alguien que realmente no te gusta.

martes, 19 de junio de 2012

Volver al ruedo (parte uno)

Advertencia: este texto no es apto para mujeres pacatas ni para hombres con hipersensibilidad a la honestidad femenina. Cualquier parecido con la realidad es absolutamente intencional, y si le ofende mejor váyase a leer en posición fetal alguna revista Cosmo que le diga los "15 mejores trucos para seducirlo con la mirada sin quedar bizca en el intento".

Cuando eres mujer pasa con frecuencia que tus relaciones apenas acaban de terminar cuando ya tienes dos o tres buitres sobrevolando tu cuerpo moribundo, ansiosos por darse un banquete.

Digo moribundo porque se supone que te acaban de destrozar el corazón, o te duelen los músculos de todo el cuerpo de tantas puñaladas y patadas que le diste a un noble corazón ajeno, así que estás tú ahí, tratando de recobrar fuerzas, bañada en sangre que bien puede ser tuya o del/la pobre incauto/a que se cruzó contigo, y resulta que a buena parte de los seres humanos eso no les importa mucho: sea tuya o de tu ex, la sangre que te baña revela tu reciente soltería, y esa condición te hace lucir ante muchos como un delicioso filete recién cortado o, en su defecto, como una de las cuatro mujercitas coquetonas de la fig. 1, pero de los buitres hablaremos en una futura entrega, por los momentos comenzaremos por revisar nuestra propia actitud ante las cosas.
(fig. 1)
Para muchas mujeres el retorno a la soltería es una época de autopromesas rarísimas e innecesarias que por alguna estupidísima razón, quizá asociada al excesivo consumo de revistas del corazón, se han hecho parte del inconsciente colectivo, y con eso hay que romper. La gama de autopromesas de una recién soltera varía desde la rotunda negativa a volver a establecer una relación hasta la intención de convertirse en una robacorazones-fracturapenes (o vaginas, que esto va con todas) que destruya a todos los hombres (o mujeres, o ambas cosas, que cuando una tiene el corazón roto se pone un poco volátil) por el bien de la humanidad.

fig. 2
Como quiera que sea, la autopromesa irracional siempre es una conducta inmadura, pero una no se da cuenta de esto hasta par de años después de haber caído en el error. Mientras tanto, una mujer que se haya hecho alguna (o varias) de estas promesas, con frecuencia intentará reunirse con otras en su misma condición y las incitará a caer en el inútil hábito de la autopromesa creyendo que es la solución a su guayabo: esa costumbre deliciosa de visitar juntas un baño público y conversar mirándonos las unas a las otras a través del enorme espejo frente al cual nos acomodamos el pelo, es un pequeño indicio de que a veces también nos gusta cagarla juntas. Por fortuna, con el paso de los años aprendemos que cuando hacemos eso no nos vemos como las jóvenes de la fig. 2, sino como una perversa malajunta que da consejos malos y que termina estropeándole la vida a sus amigas como lo hizo la joven rubia de la fig. 3, y si somos lo suficientemente maduras, comenzamos a apoyarnos las unas a las otras de una forma más inteligente y sana.

fig. 3
Entre las autopromesas más comunes y más inútiles que solemos hacernos están:

1.- No saldré con nadie más nunca.
Esta promesa tiene variaciones menos radicales pero igual o más pendejas que la original, y pueden variar desde el "no saldré con nadie en lo que queda de año" hasta el "no saldré con nadie en tres meses", pasando por el "no saldré con nadie hasta que me gradúe" y el "no saldré con nadie hasta que me olvide de Aníbal o Susasa" (según sea el caso).

También existen matices en el concepto de "salir" que tenemos las mujeres. Algunas se refieren a tirar, follar, tener relaciones sexuales; otras más conservadoras sólo se refieren a eso: salir, tomar helados, comer hamburguesas. Lo más usual es relacionar el verbo salir con tener algún tipo de relación que incluya, por supuesto, el ámbito sexual, pero también aunque sea un naciente lazo emocional, un gusto, un futuro borroso pero posible, una cosa bonita y despreocupada.

fig. 4
Tú tienes derecho a tener cualquier concepto sobre lo que es salir con alguien, pero debes saber que no servirá de nada prohibirte a la fuerza el hacerlo, porque salir con alguien es algo sabroso, y privarte de ello no te hará mejor persona, ni hará que Aníbal o Susana tengan una epifanía y quieran volver contigo.

fig. 5
Si te tienes que quedar sola por un rato, así será. Y sácale provecho a esa oportunidad de hacer todo lo que anhelas hacer con tu tiempo libre, que es algo maravilloso. Pero no te obligues a estar sola creyendo que de ahí sacarás alguna revelación que arreglará tu vida amorosa para siempre, ni dejes pasar de largo a la persona que te pone los chakras efervescentes sólo por cumplirte a ti misma una promesa bolsiclona: privarte de la posibilidad de intimar con alguien nuevo que tenga buenas intenciones hacia ti sólo te acercará más a parecerte a Doña Florinda, que nunca pasó de la tacita de café con el profesor Jirafales por querer conservar su pose de señora decente y respetar la memoria de Federico, de modo que prefirió lucir como la doña de la fig. 4, que como la extasiada Eva Mendez de la fig. 5.

2.-No saldré con más nadie del mismo círculo social que Aníbal/Susana.
De pinga. Esta autopromesa sí que la comparto, al menos en lo que respecta al círculo más cercano de tu ex. Una puede empatarse con el/la amigo/a del/la amigo/a de su ex y salir ilesa, pero cuando te acuestas con alguien muy cercano a ese ser las probabilidades de fracasar, de terminar hundida en un camión volteo repleto de caca de mono, es bastante alta.

Trata de no acostarte con el/la amigo/a de tu ex (me estoy cansando de aclarar todo este asunto de género, sepan que hablo de chicas y de chicos y no joroben con el tema de la inclusión). Ni con el hermano o con la prima. Tampoco con el subalterno, nada de eso. Esas relaciones en las que tu ex tiene acceso con frecuencia al quehacer diario de la persona con quien te acuestas están destinadas a hacer implosión de las formas más retorcidas posibles, a incendiarse en combustión espontánea, usualmente en medio de un torbellino de chismorreo en el que los muñequitos de tus pantaletas terminan apareciendo en las conversaciones de media ciudad y, si estás lo suficientemente salada, capaz hasta te ganas la lotería del tercer amigo feo y envidioso que sale a difamarte y decir que con él también te acostaste.

Si no quieres vivir nada de esto trata de respetar la paz dentro de los círculos más cercanos de tu ex y tampoco coquetees con lxs novixs de tus conocidxs (mucho menos con lxs de tus amigxs), esas cosas siempre traen problemas.

Claro está, lo que yo te diga a ti te valdrá madres. Sé que ahí donde estás, sentadita leyendo esto, tienes en mente con cuál de lxs amigxs de Aníbal o Susana te gustaría salir. También es muy probable que ya se hayan lanzado una que otra miradita en alguna fiesta, y que alguna vez se hayan mandado emoticones picándose el ojo por facebook, así que anda, vive tu libertad y déjate quemar en la hoguera de la infamia, no hay fórmulas infalibles en esto de las relaciones de pareja (o eso creo), y siempre está la posibilidad de que la guachafita te termine saliendo bien (o casi). No te hagas autopromesas absurdas, pero trata de tampoco atropellarle la existencia a nadie más en el camino.


3.-No saldré con ningún capricorniano.
Por favor, ¿en serio crees que fue su signo zodiacal el que influyó para que les fuera mal? Asume tu responsabilidad en el asunto: ni el zodíaco, ni la quiromancia, ni la borra del café tienen la más puta idea de lo que haces con tu vida. Tampoco es posible clasificar exitosamente a las personas metiéndolas juntas en cajas identificadas por el mes de nacimiento, así que deja las fruslerías de ese tipo para los chick-flicks estupidizantes y haz el intento de conocer a la gente antes de empezara hacerle ojitos.

Por ahí anduvo sonando el cuento de Ofiuco, un decimotercer signo zodiacal que ya nadie recuerda porque es más cómodo hacernos los locos que identificarnos con un nuevo invento de los estafadores de la lectura en frío, pero que ciertamente desmontó por completo cualquier atisbo de credibilidad que esas supersticiones pudieran tener.

Sin embargo lo admito: me gusta ser sagitariana. Me seduce esa historia del signo de fuego, el ímpetu aventurero, el arco, la flecha, y toda la sarta de impresiciones con las que me describen los astrólogos, pero también me niego a creer que los signos tienen algo que ver con las relaciones entre dos personas, porque sé que a lo mejor no soy sagitario, sino ofiacusaria, o frucutuspructu, o cualquier cosa, y mi vida seguirá siendo regida por las decisiones que yo misma y la gente con la que me junte tome, y que nadie podrá nunca predecir.

Al final, creo que mejor que buscar en la tabla de compatibilidades de tal o cual oráculo si Aníbal o Susana son la persona indicada para tu vida, es ponerle cariño e intuición a esa cosa tan extraña para todos que es jugarse la salud mental iniciando una nueva relación.

4.-No saldré con ningún hombre (o mujer) que tenga demasiada historia.
4.1.-¿Centenares de mujeres han pasado por sus brazos?, bah, no le pares, tú también has tenido unos cuantos amantes (¿no?). Si no es así, capaz un día sí lo será, y si tampoco llega a ser así, entonces en tus múltiples reencarnaciones has estado con miles de tipos. Deja de juzgar a la gente por su pasado, no te hagas dramas, sacúdete el prejuicio y entrégate al amor (o al placer, da igual). Ah, y usa condón. Y nunca pero nunca de los nuncas le revises el celular ni sus cuentas de correo si es que quieres ser feliz.

4.2.-¿Un matrimonio (o algo así) devenido en una notable tragedia? Pendiente. Sobre todo si la ex está obsesionada con él o viceversa. Si no, sólo ándate con cuidado y evalúa si la persona con quien comienzas a salir es una especie de sociópata o si solamente tuvo un fracaso amoroso como cualquier otro. Deja el prejuicio y entrégate al romance y al placer con cierta cautela. Y usa condón. Y nunca pero nunca de los nuncas le revises el celular ni sus cuentas de correo si es que quieres ser feliz.

4.3.-¿Un hijo? Amiga, si tiene hijos piénsatelo bien. Evalúa honestamente si deseas y estás preparada para compartir con un niño que no es tuyo. Si no te resulta una idea tormentosa, dale con todo, pero en caso de haber dudas no le hagas perder su tiempo al pobre incauto, ni al niño, ni a ti.

En ocasiones las mujeres aspiramos de forma egoísta ser la persona más importante del mundo para nuestra pareja. Una persona con hijos JAMÁS te pondrá como su más grande prioridad (a menos que sea un padre o madre irresponsable, y en ese caso también es mejor evitarlo), así que si no estás lista para compartir la atención de tu pareja con un niño, mejor corta el tema por lo sano y evítense el malestar de extrañarse los unos a los otros cuando ya la pasión se haya agotado y la relación termine. Los niños no tienen la culpa de nada, su bienestar está por encima del de todos nosotros, adultos torpes que no hicimos caso durante la clase de planificación familiar. Lo bueno en el caso de las personas solteras con hijos es que ya más nunca se les olvida usar condón, o casi nunca.

5.-Saldré con todos, no me importará nadie

Está bien, pero no seas cochina, cuida tu cuerpo, discrimina un poco y usa condón. No querrás pescar una enfermedad, o preñarte del tipo más feo y malalientoso que te hayas conseguido por la vida. Ni ser fotografiada con uno que luego te avergüence, ni olerle los pies a alguien cuyos abrazos no te dan calor. Aunque suene a las historias de la abuela, si no te importa elegir a alguien que te guste para llegar al sexo, no te quejes si luego no recibes del sexo aquello que esperabas.

Además, no se trata de estar por ahí besando muchos sapos. Eso de besar sapos es una práctica asquerosa, entre otras cosas por la placa dental y la mononucleosis. En el mundo real los sapos NUNCA se convierten en príncipes. Los príncipes, en cambio, a veces sí se convierten en sapos, perros, hijos de puta, pero también algunas otras veces siguen siendo príncipes por el resto de la vida (o al menos por un par de años), así que mejor espera hasta encontrar a la persona que le pone el Alka Seltzer a tus chakras, tendrás más posibilidades de que te vaya bien (y de tener orgasmos) que si andas por ahí jugándote la salud y e amor propio compartiendo fluidos con una parranda de anfibios nauseabundos.

...

En la segunda entrega de "Volver al ruedo" hablaré del tipo de hombres que suelen aparecer en esta época post ruptura. Por lo pronto, buena suerte, y que la fuerza esté contigo.

sábado, 11 de febrero de 2012

Memorias de la gordura: La rutina vacacional.

El cénit de la belleza en el año 2000, a mi parecer, fue él: Rob Thomas. Más que Enrique Iglesias y todo, calcula tú. Tenía yo en esa época 14 años y pasaba mis agostos vacacionando en un pueblo llamado El Sombrero (tal vez se llamaba "Donde el diablo dejó el sombrero", pero las primeras palabras se borraron del cartelito), acumulando grasa abdominal mientras comía hallaquitas de chicharrón que vendía Miniño, el señor de la cavita, cuya costumbre de llamar Miniño a cuanto cliente le pasara por la cava terminó bautizándolo a él mismo, genio creador de las mejores hallaquitas de chicharrón del sistema solar, con el nombre más tierno que persona alguna pueda llegar a tener.

Eran tardes tranquilas aquellas. Y digo tardes porque solía despertarme a las once de la mañana, desayunar lentamente, hacer pipí lentamente, cepillarme los dientes lentamente, y para cuando ya era una persona digna de comenzar su actividad diaria, podían ser las doce del mediodía, hora en la que llegaban mi papá y su esposa, comían junto a nosotras (sí, yo volvía a comer) y se marchaban para darme la oportunidad de pasarme el resto de la tarde viendo videoclips en Much Music, un canal de videos musicales de señal bastante opaca.

Ver videos musicales todo el día era para mí un estilo de vida que sólo alternaba eventualmente con uno que otro partido de tennis, siempre y cuando los jugadores estuvieran buenos. Los hermanos Nicolás y Giovanni Lapenti eran mis favoritos. Y, como contaba con el apoyo de mi hermana (la de verdad) y mi hermana (la ficticia), me dedicaba a ver video tras video esperando a que pasaran If you're gone de Matchbox Twenty y a soñar con que algún día me casaría con un tipo igualitico a Rob Thomas (porque a esa edad una soñaba con casarse. No con darse los besos, ni tener una noche de sexo perverso, no. Casarse era lo más bonito que podía pasarle a una, después de ir a un concierto de Enrique Iglesias y subir al escenario y que Enriquito te cayera a laticas, claro. Eso sí era un sueño.), hasta que el reloj marcara las 5:50pm, hora a la cual procedíamos a limpiar en diez minutos, de manera muy mediocre, todo lo que no habíamos limpiado en el resto del día. Claro que la chapuza se notaba, y, por ser yo la mayor, lo que seguía tras la llegada de mi grandilocuente papá era una perorata interminable acerca de mi irremediable buenaparanadez, y el por qué de que estuviera gorda: "porque no haces un coño en todo el día", decía él, mientras yo fantaseaba con darle un zapatazo que le arrancara el bigote.