miércoles, 27 de junio de 2012

Pepe Mujica en Río+20: la vida se nos va, más vale que seamos felices.


Este video no tiene desperdicio. Iba a escribir algo más extenso, pero dichas las palabras de Mujica no queda mucho que agregar.
Por favor véanlo, son solo 10 minutos que valen mucho.

martes, 26 de junio de 2012

Flipped

Vi esta peli hace unos pocos días, y se convirtió enseguida en una de las mejores películas que he visto en mi vida entera. Al que no le guste no sólo es que no tiene corazón, sino que, además, no tuvo infancia, o no tiene memoria para recordar cómo de niños nos construíamos dramas y alegrías de las cosas más sencillas.


Narra la historia de dos niños que crecen juntos, y que viven la extrañísima experiencia del primer amor. Lo que hace particular a esta película y la diferencia de cualquier otra por el estilo, es que se cuenta desde la perspectiva de la niña y del niño alternadamente, permitiendo contrastar la forma como "ellas" y "ellos" afrontan la situación.

No tiene desperdicio alguno, es definitivamente hermosa. En IMDB la calificaron con 7,5 puntos, lo cual es un buen puntaje considerando lo exigente que es esa página.

Para verla online está disponible por acá por Cuevana, con subtítulos en español.

Y de todos modos, para escépticos del cine, aquí dejo el trailer:



Si de todos modos no te animas a verla, entonces que te follen XD

jueves, 21 de junio de 2012

Volver al ruedo (parte tres)


Para una mujer que espera construir una vida sana, volver al ruedo no tiene sentido si no se hace con madurez. Las autopromesas deben desecharse desde el mismo momento que se le cruzan a una por el coco, lo mismo hay que hacer en el caso de los buitres: sabemos que existen, pero no deben ser opciones a considerar.

Arrejuntarse con un buitre es contraproducente porque, en principio, habla de una falta de autoestima de nuestra parte, una falta de conciencia. Arrejuntarse con un buitre es elegir la opción fácil, condenada a la ruptura temprana (el día que te despiertes, mires al buitre al lado tuyo y tu mujercita sincera interior le den arcadas) el arrepentimiento por el tiempo perdido, y el vacío emocional. Darte permiso de permanecer demasiado tiempo confundida sólo podrá sumergirte cada vez más y más hondo en la soledad y la depresión, y aunque estés pensando que soy una extremista, y aunque no te des cuenta de ello, caer en un bache como ese puede mantenerte atrapada en la autoflagelación durante años.

Recordemos brevemente las autopromesas del primer post:

1.- No saldré con nadie más nunca.
2.-No saldré con más nadie del mismo círculo social que Fulgencio.
3.-No saldré con ningún capricorniano.
4.-No saldré con ningún hombre que tenga demasiada historia.
5.-Saldré con todos, me voy a entregar al disfrute.

Recuerdo la historia de una amiga que, tras una relación de cuatro años, decidió no salir con nadie más nunca, a menos que cumpliera con una lista de requisitos tan, pero tan larga, que al final terminó olvidándose de la lista y quedándose sola por inercia. Su actitud cambió tanto que se convirtió en una bellísima (este chica en particular es muy bonita) monja negada a la posibilidad de compartir una vida romántica saludable con un hombre. Ella se quedó en la autopromesa número uno, y sólo logró salir de ahí el día que le presenté a uno de mis más adorables amigos. Un chico maravilloso que no cumplía creo que ni con uno solo de los requisitos de la lista que mi amiga se había hecho. Hoy llevan dos años y medio juntos y son una de las parejas más bonitas que conozco. Casi nunca los veo, pero sé que es así porque están siendo felices juntos, morrongueando los fines de semana y viviendo una sana vida de pareja.

Un segundo caso: conozco otra chica que pasó varios años de su vida junto a un mequetrefe. Ella no está segura de que sea un mequetrefe, lo admite intermintentemente, y eso indica que sigue aferrada al recuerdo de lo bueno que pasó junto a él. Aferrarse a esas cosas no es saludable, porque te hace estar constantemente en riesgo de caer nuevamente en las garras de un tipo que te hizo daño, pero a ti se te olvidó. Pero lo más grave del caso de esta chica es que se encuentra atrapada en una vorágine de autopromesas y buitres que la tienen al borde de la zombificación. Cuando leyó el primer post me confesó encontrarse atrapada entre la primera y la última autopromesa, y lo que sucedió fue algo así: primero se prometió estar sola, luego las hormonas la llevaron a intimar con alguien, entonces se defraudó a sí misma y optó por prometerse estar con todos, y el día que se topó con uno que no quiso estar con ella, se deprimió.


Esto es una verdad grande como una casa: si te prometes no estar con nadie, y acostarte con todos intermitentemente, no sólo acabarás sola, sino habiendo sido utilizada por quién sabe cuántos tipos, y pisoteando tu imagen entre tantos círculos sociales, que, a menos que frenes la actitud drásticamente, cuando entres en razón será más fácil mudarte de ciudad antes que conocer a alguien nuevo que no acabe teniendo referencias de ti.

Un tercer caso es el de una muchacha que, tras terminas una relación de dos años con un tipo sumamente celoso, se entregó a derrape con varios chicos que le gustaban bastante, y de los cuales ya no le queda ni uno. Cuando le sugerí conocer a alguien nuevo y diferente con quien pudiera enseriarse me pidió que comprendiera que "tuvo la totona presa durante dos años" y, aunque no se lo dije, pensé inmediatamente que la monogamia no debe ser definida como tener la totona presa, es la forma como establecemos relaciones en la mayor parte del mundo occidental (e incluso del mundo entero), y si el hombre con quien estás te hace sentir que tienes la totona cerrada con multilock, entonces no debes pasar ni un minuto más junto a él: la necesidad de estar con otros se da cuando el que tienes no funciona.

(No quieres salir con un tipo así) 
Entonces, para reconocer al que sí merece ser una opción, recordemos las tres premisas del post anterior:

No seas la presa fácil de un comemuslo
No te acuestes con nadie borracha
Y no tengas miedo de estar sola

1.- Un hombre de verdad no se siente a gusto siendo un comemuslo. Un buitre se come las sobras que el otro dejó, un hombre de verdad quiere a una mujer completa, no un esperpento coletúo en la ruina emocional.

2.- Un hombre de verdad no te emborracha ni te droga para costarse contigo. Es válido que una pareja se tome unos tragos de vez en cuando para compartir de una forma diferente, pero en la etapa del cortejo, si te emborrachas no intimas, y eso debe ser ley. La violación de esta premisa suele acabar en la desaparición repentina de alguna de las dos partes, porque cuando estás borrach@ no sabes lo que haces, y es muy probable que luego te arrepientas de haber creído que él se merecía que le regalaras "tu flor" (o tu almejita).

3.-Un hombre de verdad logra que quieras con todo tu ser estar con él, no acepta que te "conformes" con él para no estar sola.

Ahora, no sólo basta con saber estas cosas, tienes que digerirlas muy bien y hacerlas parte de tu actuar diario, solamente así podrás pasar a la próxima fase.

El tipo que te quiere

Conseguir al tipo que te quiere es muy fácil si te dedicas a cuidarte tú. A los buenos hombres les gustan las mujeres saludables emocional y físicamente. Si luces como una piedrera destruida que no hace nada por sí misma, sólo atraerás piedreros destructores. Si luces próspera y feliz, atraerás lo propio.





(Los hombres buenos prefieren a la chica de la izquierda. La de la derecha es un esperpento coletúo)
Entonces: ponte bonita, recupera viejas amistades que consideres constructivas. las viejas amistades suelen recibirte con cariño, y como tienen tiempo sin verte, es muy probable que en ese tiempo hayan conocido gente nueva e interesante. Las amistades destructivas son la peor mierda que hay. Son un circulo vicioso, porque suelen atraer más y más gente destructiva cada vez, por eso es común que haya siempre habladurías sobre "el círculo de fulano" o "el grupo de mengano", que por lo general son una cuerda de poliamorosos perdidos en la vida que llegan a los 40 convertidos en la tía loca, el tío drogui, o "la gente esa que nunca creció".

Las amistades son lazos que la gente suele subestimar. La gente cree que porque salgas y te diviertas con alguien ya es tu amigo, y resulta que no hay nada más peligroso que un amigo mal conocido. Lo peor de todo, es que son atrapantes, porque como suelen convertir tu vida en una novela, por momentos te sientes la protagonista, la heroína, la nueva, la cool. Y esa sensación es muy sabrosa, pero a veces hay que sacrificar eso de ser tan cool y sacudirte esos grupos, para acercarte más a personas que realmente estén interesadas en la verdadera persona que eres y que puedes llegar a ser.
Ahora, a lo conciso: haz un amigo, o recupéralo. Como no sabes quién va a ser, tendrás que tener mucho ojo. Si es un amigo nuevo o viejo, da igual, nunca sabrás que ese es el propio hasta que el secreto se revele. Lo importante es que sea tu amigo, y que sea un amigo con el que no te acuestes ni te hayas acostado. Los amigos te quieren sinceramente, y se lo piensan dos veces antes de tener algo contigo si realmente no lo quieren, y eso es porque les importas, así que si te llega a gustar un amigo y él sabe que te va a romper el corazón, no te va a usar ni por el carajo. En cambio, si te llega a gustar un amigo, y tú le llegas a gustar también, y se acuestan, puedes estar segura de que él va a querer tener una relación bonita contigo, pero es importante que primero sea tu amigo, y tu amigo de verdad verdad. Es imposible tener una relación duradera con alguien que no sea tu amigo, porque cuando un tipo se pone el cassette de novio, ya no se preocupa por entablar amistad contigo, y es por ello que muchas parejas se separan y no vuelven a hablarse nunca más. No llegaron a importarse verdaderamente, sólo disfrutaban el sexo mientras les durara.

Bienvenida al ruedo una vez más, amiga. Espero sinceramente que tengas una linda soltería, que te dure lo que tú quieras que te dure, y que consigas al tipo belloprecioso que te acompañe en esta loca aventura.

miércoles, 20 de junio de 2012

Volver al ruedo II: los buitres que debemos evitar



En la primera entrega de este serie de post definimos "volver al ruedo" como la acción de dejar atrás tu relación amorosa pasada, terminada, acabada, pisoteada por la infamia del desamor, volada en pedazos por tus propias torpezas o por las de tu ex pareja, y en fin, dejar todo aquello en el pasado para hacer lo que toda dama debe hacer: seguir adelante.
fig. 1

Pero volver al ruedo no es cosa fácil, sobre todo porque no es un acto voluntario. No se trata de que un día te despiertas y decides "oh, bueno, creo que ya estoy lista: es hora de volver al ruedo", no. Estás de regreso desde el momento en que le das la noticia a la verdulera del abasto o a su equivalente encarnado en tu amiga (o) más chismosa (o) de que ya no estás con Aníbal o Susana, y entonces, más vale que te prepares para sortear a las bestias. Quiero decir: al salir de una relación una no siempre está suficientemente preparada para hacer uso de la inteligencia emocional en caso de la llegada de alguien que le caliente la oreja sin mejor intención que la de gozarte un poco. Por ello, y para no caer en manos del primer pelafustán que se antoje de probar tus carnes, más vale que te armes de coraje para dar la contienda con honor.

Cualquier cosa que rompa el equilibrio de tu ruedo sólo podrá llevarte a la infinita putrefacción de tu ya golpeada moral, así que más vale poner los puntos claros: el ruedo es el redondel de la plaza de toros, la arena sobre la cual se enfrenta el torero a la fiera, pero aunque suene muy sexy que te llamen fiera, es importante que cuando entres al ruedo la bestia no seas tú. Tú tienes que ser la torera, lucir como en la fig. 1, torear a las bestias que se te acerquen y sólo prestarle atención a quienes valgan la pena. Suena feo, pero no todo el mundo se acerca con buenas intenciones a una mujer soltera, eso es así.

fig. 2
Imagina que la vida es una plaza de toros: si eres la bestia puede que te encuentres con algún torero torpe y le puedas dar unos cornazos, pero la multitud nunca jamás abogará por ti, a ti te verán como el filete, te llenarán de banderillas que te dolerán (te dirán puta, perra, zorra, cosas estúpidas que la ente estúpida sin derecho a juzarte dice, y que duelen), te harán sufrir y finalmente te matarán para poner tu cabeza de trofeo en el salón del coñísimo de madre que encontró su gloria y su fama de conquistador en tu desdicha, y luego comerán tu carne ensangrentada contándose los momentos más emocionantes de la contienda. Si eres el toro acabarás como en la fig. 2
.
El toro no tiene gloria, por eso no hay que ser él. En cambio, si la torera eres tú (y ojo: en Monstruos bajo la cama rechazamos categóricamente la tauromaquia), te pondrás un hermoso traje de luces, y con la frente muy en alto saldrás a torear a cuanta bestia salvaje te pase por delante hasta que llegue alguien digno de no ser llamado bestia y puedas hacerte su amiga o entrégate al amor, o al placer, o a lo que quieras.

La magia de volver al ruedo es hacerlo con elegancia. Y bueno, ya haciendo a un lado la metáfora del toro, llamaremos a las cosas por su nombre: todo aquél hombre que esté pendiente de hacer leña del árbol caído, de consolarte en tu dolor con el fin de caerte en gracia a ver si luego te dan ganas de jugar con su poronga, o de consegiur emborracharte, drogarte o hipnotizarte para que hagas cosas que estando en tus cabales no harías jamás, es un maldito buitre y no respeta. Los buitres no son más que carroñeros, y creen que tú eres carroña. La pregunta es ¿lo eres?, la respuesta está en ti, pero yo estoy segura de que NO.

Ahora identifiquemos los múltiples tipos de buitre, y las razones por las cuales no son dignos de atención:

1.-El buitre comemuslo
Este buitre te conoce desde antes que tu relación terminara y estaba esperando este momento para caerte encima. Puede incluso que sea amigo o pariente de tu ex y se hacía el buena gente mientras a escondidas se tocaba con tus fotos. Lo puedes identificar porque siempre aprovechaba, cuando te encontraba sola, para contarte lo mucho que le hubiera gustado tener a su lado una mujer como tú y lo bien que la hubiera tratado. "Sí, Luis".

El comemuslo suele andar soltero por la vida o en relaciones cortas e inestables porque su cobardía, su gris personalidad y su actitud esencialmente carroñera (le es más cómodo comerse "las sobras" ajenas que conquistar autenticamente a una mujer) le impiden abordar con encanto a una mujer en buen estado emocional. Su mal llamado "fuerte"es atacar desde el punto débil, aprovechando tu vulnerabilidad post ruptura, resaltando lo desagradecido que fue tu ex contigo y lo mucho que él, el comemuslo, podría hacerte feliz si alguna vez aceptaras tener algo con él. Obviamente a ninguna mujer le gusta esto, pero a veces una puede morder ese anzuelo de a tres lochas sin querer.

2.-El buitre etílico, estupefaciente o sicotrópico
Este es el falso amigo que te emborracha, droga o hipnotiza, te folla y se va para nunca más volver (o solo
vuelve con la intención de repetir la hazaña). Se reconoce fácilmente porque se la pasa de rumba en rumba, y siempre te invita a salir de noche y a beber.

fig. 3
Pensarás que a beber te puede invitar cualquiera, y en parte es cierto, pero haz la prueba y pídele salir de día a aluna salida tonta: alguien a quien genuinamente le importe tu estado de ánimo te llevará a pasear de día si se lo pides, y se preocupará por acompañarte a los lugares en donde te sientas bien, en vez de poner sus ansias depredadoras por encima de tu necesidad de calma, presionándote para salir de rumba.

Si no es un buitre etílico se interesará por lo que te gusta hacer a ti, conversará largo y tendido sobre cosas que interesen a ambos y, cuando ya te haya enganchado con su labia, te enviará camino a casa con un abrazo y la promesa de un hasta pronto si así lo quieres, o capaz se vayan juntos a algún lado, pero siempre será bajo tu propio y cabal consentimiento. El buitre etílico (fig. 3), en cambio, es evasivo. Sólo sale contigo cuando él quiere y a donde él quiera. Aprovecha hasta la más mínima oportunidad para llevarte a la cama, y si tardas mucho en aflojar, dejará surgir de las tinieblas una actitud de mamagüebo que te haga sentir culpable por no acostarte con él.

El buitre etílico es la vía directa hacia el sentimiento de culpa ("¿¿¿por qué me acosté con esta bestia???"), las infecciones vaginales y, en el más arrastrado de los casos, el multiguayabo (que a veces, no contenta con el guayabo de su última relación, a una le da por enguayabarse con extratopping cuando el buitre etílico revela su filosofía de "indio comido, indio ido").

No te digo que seas abstemia, pero emborracharte no es tan chévere como tú crees. Además, no soluciona nada.

3.-El buitre inesperado
Este es el buitre más incómodo de todos. Casi no merecería ser llamado buitre si no fuera porque él sabe perfectamente que está aprovechándose de tu momento de debilidad emocional para tratar de convencerte de que lo quieras. El buitre inesperado no es más que aquél al que siempre has considerado un gran amigo pero que no te gustaría ni que te lo regalaran remojado en feromonas de James Dean. Ese al que le serviste de apoyo moral aluna vez, al que le has contado la mitad de tu existencia y que siempre te ha mirado como se mira a un helado de limón en medio de un día soleado (con la lengua afuera), sin que tú sepas por qué (mentira, sí sabías, pero en el fondo no querías reconocer que aquello podría ser un problema). Ese es el buitre inesperado.

El error de todos estos años fue hacerte la loca y continuar frecuentando al buitre inesperado. Sé que nunca pensaste que sucedería, pero tarde o temprano este hombre agarra ánimo y, creyendo que es el momento, procede velozmente a estropear la amistad que tenía contigo. De alguna manera es como si pensara que todo el tiempo que fue tu amigo le dio un numerito en la cola y el derecho de, llegado su turno, reclamar su hora del papo, que las cosas hay que decirlas como son.

El error que no debes cometer ahora es tener miedo de estar sola. Muchas mujeres sienten este temor cuando vuelven al ruedo y pasa el tiempo sin que conozcan a alguien que les guste de verdad. Es entonces cuando se aventuran a enredarse con su amigo, con las excusa de que les dio lástima herir los sentimientos de él.

fig. 4
Así que NO. Está prohibido meterte en la cabeza, a la fuerza, que te gusta un hombre al que siempre viste con el mismo queso que te produce el muñequito de pinturas Montana (fig. 4). Tu deber en ese caso, por tu bien y por el de tu equivocado amigo, es no doblegarte y decididamente dar la rotunda negativa, torearlo sin humillaciones, y seguir adelante en la corrida.

Identificados estos tres tipos de buitre, estás preparada para volver al ruedo, a la espera de aquél que realmente llame (y merezca) tu atención, pero de eso te hablaré en la última entrega de "Volver al ruedo".


Recuerda:

No seas la presa fácil de un comemuslo
No te acuestes con nadie borracha (a menos que quisieras hacerlo cuando estabas sobria)
Y no tengas miedo de estar sola ni le digas que sí a alguien que realmente no te gusta.

martes, 19 de junio de 2012

Volver al ruedo (parte uno)

Advertencia: este texto no es apto para mujeres pacatas ni para hombres con hipersensibilidad a la honestidad femenina. Cualquier parecido con la realidad es absolutamente intencional, y si le ofende mejor váyase a leer en posición fetal alguna revista Cosmo que le diga los "15 mejores trucos para seducirlo con la mirada sin quedar bizca en el intento".

Cuando eres mujer pasa con frecuencia que tus relaciones apenas acaban de terminar cuando ya tienes dos o tres buitres sobrevolando tu cuerpo moribundo, ansiosos por darse un banquete.

Digo moribundo porque se supone que te acaban de destrozar el corazón, o te duelen los músculos de todo el cuerpo de tantas puñaladas y patadas que le diste a un noble corazón ajeno, así que estás tú ahí, tratando de recobrar fuerzas, bañada en sangre que bien puede ser tuya o del/la pobre incauto/a que se cruzó contigo, y resulta que a buena parte de los seres humanos eso no les importa mucho: sea tuya o de tu ex, la sangre que te baña revela tu reciente soltería, y esa condición te hace lucir ante muchos como un delicioso filete recién cortado o, en su defecto, como una de las cuatro mujercitas coquetonas de la fig. 1, pero de los buitres hablaremos en una futura entrega, por los momentos comenzaremos por revisar nuestra propia actitud ante las cosas.
(fig. 1)
Para muchas mujeres el retorno a la soltería es una época de autopromesas rarísimas e innecesarias que por alguna estupidísima razón, quizá asociada al excesivo consumo de revistas del corazón, se han hecho parte del inconsciente colectivo, y con eso hay que romper. La gama de autopromesas de una recién soltera varía desde la rotunda negativa a volver a establecer una relación hasta la intención de convertirse en una robacorazones-fracturapenes (o vaginas, que esto va con todas) que destruya a todos los hombres (o mujeres, o ambas cosas, que cuando una tiene el corazón roto se pone un poco volátil) por el bien de la humanidad.

fig. 2
Como quiera que sea, la autopromesa irracional siempre es una conducta inmadura, pero una no se da cuenta de esto hasta par de años después de haber caído en el error. Mientras tanto, una mujer que se haya hecho alguna (o varias) de estas promesas, con frecuencia intentará reunirse con otras en su misma condición y las incitará a caer en el inútil hábito de la autopromesa creyendo que es la solución a su guayabo: esa costumbre deliciosa de visitar juntas un baño público y conversar mirándonos las unas a las otras a través del enorme espejo frente al cual nos acomodamos el pelo, es un pequeño indicio de que a veces también nos gusta cagarla juntas. Por fortuna, con el paso de los años aprendemos que cuando hacemos eso no nos vemos como las jóvenes de la fig. 2, sino como una perversa malajunta que da consejos malos y que termina estropeándole la vida a sus amigas como lo hizo la joven rubia de la fig. 3, y si somos lo suficientemente maduras, comenzamos a apoyarnos las unas a las otras de una forma más inteligente y sana.

fig. 3
Entre las autopromesas más comunes y más inútiles que solemos hacernos están:

1.- No saldré con nadie más nunca.
Esta promesa tiene variaciones menos radicales pero igual o más pendejas que la original, y pueden variar desde el "no saldré con nadie en lo que queda de año" hasta el "no saldré con nadie en tres meses", pasando por el "no saldré con nadie hasta que me gradúe" y el "no saldré con nadie hasta que me olvide de Aníbal o Susasa" (según sea el caso).

También existen matices en el concepto de "salir" que tenemos las mujeres. Algunas se refieren a tirar, follar, tener relaciones sexuales; otras más conservadoras sólo se refieren a eso: salir, tomar helados, comer hamburguesas. Lo más usual es relacionar el verbo salir con tener algún tipo de relación que incluya, por supuesto, el ámbito sexual, pero también aunque sea un naciente lazo emocional, un gusto, un futuro borroso pero posible, una cosa bonita y despreocupada.

fig. 4
Tú tienes derecho a tener cualquier concepto sobre lo que es salir con alguien, pero debes saber que no servirá de nada prohibirte a la fuerza el hacerlo, porque salir con alguien es algo sabroso, y privarte de ello no te hará mejor persona, ni hará que Aníbal o Susana tengan una epifanía y quieran volver contigo.

fig. 5
Si te tienes que quedar sola por un rato, así será. Y sácale provecho a esa oportunidad de hacer todo lo que anhelas hacer con tu tiempo libre, que es algo maravilloso. Pero no te obligues a estar sola creyendo que de ahí sacarás alguna revelación que arreglará tu vida amorosa para siempre, ni dejes pasar de largo a la persona que te pone los chakras efervescentes sólo por cumplirte a ti misma una promesa bolsiclona: privarte de la posibilidad de intimar con alguien nuevo que tenga buenas intenciones hacia ti sólo te acercará más a parecerte a Doña Florinda, que nunca pasó de la tacita de café con el profesor Jirafales por querer conservar su pose de señora decente y respetar la memoria de Federico, de modo que prefirió lucir como la doña de la fig. 4, que como la extasiada Eva Mendez de la fig. 5.

2.-No saldré con más nadie del mismo círculo social que Aníbal/Susana.
De pinga. Esta autopromesa sí que la comparto, al menos en lo que respecta al círculo más cercano de tu ex. Una puede empatarse con el/la amigo/a del/la amigo/a de su ex y salir ilesa, pero cuando te acuestas con alguien muy cercano a ese ser las probabilidades de fracasar, de terminar hundida en un camión volteo repleto de caca de mono, es bastante alta.

Trata de no acostarte con el/la amigo/a de tu ex (me estoy cansando de aclarar todo este asunto de género, sepan que hablo de chicas y de chicos y no joroben con el tema de la inclusión). Ni con el hermano o con la prima. Tampoco con el subalterno, nada de eso. Esas relaciones en las que tu ex tiene acceso con frecuencia al quehacer diario de la persona con quien te acuestas están destinadas a hacer implosión de las formas más retorcidas posibles, a incendiarse en combustión espontánea, usualmente en medio de un torbellino de chismorreo en el que los muñequitos de tus pantaletas terminan apareciendo en las conversaciones de media ciudad y, si estás lo suficientemente salada, capaz hasta te ganas la lotería del tercer amigo feo y envidioso que sale a difamarte y decir que con él también te acostaste.

Si no quieres vivir nada de esto trata de respetar la paz dentro de los círculos más cercanos de tu ex y tampoco coquetees con lxs novixs de tus conocidxs (mucho menos con lxs de tus amigxs), esas cosas siempre traen problemas.

Claro está, lo que yo te diga a ti te valdrá madres. Sé que ahí donde estás, sentadita leyendo esto, tienes en mente con cuál de lxs amigxs de Aníbal o Susana te gustaría salir. También es muy probable que ya se hayan lanzado una que otra miradita en alguna fiesta, y que alguna vez se hayan mandado emoticones picándose el ojo por facebook, así que anda, vive tu libertad y déjate quemar en la hoguera de la infamia, no hay fórmulas infalibles en esto de las relaciones de pareja (o eso creo), y siempre está la posibilidad de que la guachafita te termine saliendo bien (o casi). No te hagas autopromesas absurdas, pero trata de tampoco atropellarle la existencia a nadie más en el camino.


3.-No saldré con ningún capricorniano.
Por favor, ¿en serio crees que fue su signo zodiacal el que influyó para que les fuera mal? Asume tu responsabilidad en el asunto: ni el zodíaco, ni la quiromancia, ni la borra del café tienen la más puta idea de lo que haces con tu vida. Tampoco es posible clasificar exitosamente a las personas metiéndolas juntas en cajas identificadas por el mes de nacimiento, así que deja las fruslerías de ese tipo para los chick-flicks estupidizantes y haz el intento de conocer a la gente antes de empezara hacerle ojitos.

Por ahí anduvo sonando el cuento de Ofiuco, un decimotercer signo zodiacal que ya nadie recuerda porque es más cómodo hacernos los locos que identificarnos con un nuevo invento de los estafadores de la lectura en frío, pero que ciertamente desmontó por completo cualquier atisbo de credibilidad que esas supersticiones pudieran tener.

Sin embargo lo admito: me gusta ser sagitariana. Me seduce esa historia del signo de fuego, el ímpetu aventurero, el arco, la flecha, y toda la sarta de impresiciones con las que me describen los astrólogos, pero también me niego a creer que los signos tienen algo que ver con las relaciones entre dos personas, porque sé que a lo mejor no soy sagitario, sino ofiacusaria, o frucutuspructu, o cualquier cosa, y mi vida seguirá siendo regida por las decisiones que yo misma y la gente con la que me junte tome, y que nadie podrá nunca predecir.

Al final, creo que mejor que buscar en la tabla de compatibilidades de tal o cual oráculo si Aníbal o Susana son la persona indicada para tu vida, es ponerle cariño e intuición a esa cosa tan extraña para todos que es jugarse la salud mental iniciando una nueva relación.

4.-No saldré con ningún hombre (o mujer) que tenga demasiada historia.
4.1.-¿Centenares de mujeres han pasado por sus brazos?, bah, no le pares, tú también has tenido unos cuantos amantes (¿no?). Si no es así, capaz un día sí lo será, y si tampoco llega a ser así, entonces en tus múltiples reencarnaciones has estado con miles de tipos. Deja de juzgar a la gente por su pasado, no te hagas dramas, sacúdete el prejuicio y entrégate al amor (o al placer, da igual). Ah, y usa condón. Y nunca pero nunca de los nuncas le revises el celular ni sus cuentas de correo si es que quieres ser feliz.

4.2.-¿Un matrimonio (o algo así) devenido en una notable tragedia? Pendiente. Sobre todo si la ex está obsesionada con él o viceversa. Si no, sólo ándate con cuidado y evalúa si la persona con quien comienzas a salir es una especie de sociópata o si solamente tuvo un fracaso amoroso como cualquier otro. Deja el prejuicio y entrégate al romance y al placer con cierta cautela. Y usa condón. Y nunca pero nunca de los nuncas le revises el celular ni sus cuentas de correo si es que quieres ser feliz.

4.3.-¿Un hijo? Amiga, si tiene hijos piénsatelo bien. Evalúa honestamente si deseas y estás preparada para compartir con un niño que no es tuyo. Si no te resulta una idea tormentosa, dale con todo, pero en caso de haber dudas no le hagas perder su tiempo al pobre incauto, ni al niño, ni a ti.

En ocasiones las mujeres aspiramos de forma egoísta ser la persona más importante del mundo para nuestra pareja. Una persona con hijos JAMÁS te pondrá como su más grande prioridad (a menos que sea un padre o madre irresponsable, y en ese caso también es mejor evitarlo), así que si no estás lista para compartir la atención de tu pareja con un niño, mejor corta el tema por lo sano y evítense el malestar de extrañarse los unos a los otros cuando ya la pasión se haya agotado y la relación termine. Los niños no tienen la culpa de nada, su bienestar está por encima del de todos nosotros, adultos torpes que no hicimos caso durante la clase de planificación familiar. Lo bueno en el caso de las personas solteras con hijos es que ya más nunca se les olvida usar condón, o casi nunca.

5.-Saldré con todos, no me importará nadie

Está bien, pero no seas cochina, cuida tu cuerpo, discrimina un poco y usa condón. No querrás pescar una enfermedad, o preñarte del tipo más feo y malalientoso que te hayas conseguido por la vida. Ni ser fotografiada con uno que luego te avergüence, ni olerle los pies a alguien cuyos abrazos no te dan calor. Aunque suene a las historias de la abuela, si no te importa elegir a alguien que te guste para llegar al sexo, no te quejes si luego no recibes del sexo aquello que esperabas.

Además, no se trata de estar por ahí besando muchos sapos. Eso de besar sapos es una práctica asquerosa, entre otras cosas por la placa dental y la mononucleosis. En el mundo real los sapos NUNCA se convierten en príncipes. Los príncipes, en cambio, a veces sí se convierten en sapos, perros, hijos de puta, pero también algunas otras veces siguen siendo príncipes por el resto de la vida (o al menos por un par de años), así que mejor espera hasta encontrar a la persona que le pone el Alka Seltzer a tus chakras, tendrás más posibilidades de que te vaya bien (y de tener orgasmos) que si andas por ahí jugándote la salud y e amor propio compartiendo fluidos con una parranda de anfibios nauseabundos.

...

En la segunda entrega de "Volver al ruedo" hablaré del tipo de hombres que suelen aparecer en esta época post ruptura. Por lo pronto, buena suerte, y que la fuerza esté contigo.