martes, 19 de junio de 2012

Volver al ruedo (parte uno)

Advertencia: este texto no es apto para mujeres pacatas ni para hombres con hipersensibilidad a la honestidad femenina. Cualquier parecido con la realidad es absolutamente intencional, y si le ofende mejor váyase a leer en posición fetal alguna revista Cosmo que le diga los "15 mejores trucos para seducirlo con la mirada sin quedar bizca en el intento".

Cuando eres mujer pasa con frecuencia que tus relaciones apenas acaban de terminar cuando ya tienes dos o tres buitres sobrevolando tu cuerpo moribundo, ansiosos por darse un banquete.

Digo moribundo porque se supone que te acaban de destrozar el corazón, o te duelen los músculos de todo el cuerpo de tantas puñaladas y patadas que le diste a un noble corazón ajeno, así que estás tú ahí, tratando de recobrar fuerzas, bañada en sangre que bien puede ser tuya o del/la pobre incauto/a que se cruzó contigo, y resulta que a buena parte de los seres humanos eso no les importa mucho: sea tuya o de tu ex, la sangre que te baña revela tu reciente soltería, y esa condición te hace lucir ante muchos como un delicioso filete recién cortado o, en su defecto, como una de las cuatro mujercitas coquetonas de la fig. 1, pero de los buitres hablaremos en una futura entrega, por los momentos comenzaremos por revisar nuestra propia actitud ante las cosas.
(fig. 1)
Para muchas mujeres el retorno a la soltería es una época de autopromesas rarísimas e innecesarias que por alguna estupidísima razón, quizá asociada al excesivo consumo de revistas del corazón, se han hecho parte del inconsciente colectivo, y con eso hay que romper. La gama de autopromesas de una recién soltera varía desde la rotunda negativa a volver a establecer una relación hasta la intención de convertirse en una robacorazones-fracturapenes (o vaginas, que esto va con todas) que destruya a todos los hombres (o mujeres, o ambas cosas, que cuando una tiene el corazón roto se pone un poco volátil) por el bien de la humanidad.

fig. 2
Como quiera que sea, la autopromesa irracional siempre es una conducta inmadura, pero una no se da cuenta de esto hasta par de años después de haber caído en el error. Mientras tanto, una mujer que se haya hecho alguna (o varias) de estas promesas, con frecuencia intentará reunirse con otras en su misma condición y las incitará a caer en el inútil hábito de la autopromesa creyendo que es la solución a su guayabo: esa costumbre deliciosa de visitar juntas un baño público y conversar mirándonos las unas a las otras a través del enorme espejo frente al cual nos acomodamos el pelo, es un pequeño indicio de que a veces también nos gusta cagarla juntas. Por fortuna, con el paso de los años aprendemos que cuando hacemos eso no nos vemos como las jóvenes de la fig. 2, sino como una perversa malajunta que da consejos malos y que termina estropeándole la vida a sus amigas como lo hizo la joven rubia de la fig. 3, y si somos lo suficientemente maduras, comenzamos a apoyarnos las unas a las otras de una forma más inteligente y sana.

fig. 3
Entre las autopromesas más comunes y más inútiles que solemos hacernos están:

1.- No saldré con nadie más nunca.
Esta promesa tiene variaciones menos radicales pero igual o más pendejas que la original, y pueden variar desde el "no saldré con nadie en lo que queda de año" hasta el "no saldré con nadie en tres meses", pasando por el "no saldré con nadie hasta que me gradúe" y el "no saldré con nadie hasta que me olvide de Aníbal o Susasa" (según sea el caso).

También existen matices en el concepto de "salir" que tenemos las mujeres. Algunas se refieren a tirar, follar, tener relaciones sexuales; otras más conservadoras sólo se refieren a eso: salir, tomar helados, comer hamburguesas. Lo más usual es relacionar el verbo salir con tener algún tipo de relación que incluya, por supuesto, el ámbito sexual, pero también aunque sea un naciente lazo emocional, un gusto, un futuro borroso pero posible, una cosa bonita y despreocupada.

fig. 4
Tú tienes derecho a tener cualquier concepto sobre lo que es salir con alguien, pero debes saber que no servirá de nada prohibirte a la fuerza el hacerlo, porque salir con alguien es algo sabroso, y privarte de ello no te hará mejor persona, ni hará que Aníbal o Susana tengan una epifanía y quieran volver contigo.

fig. 5
Si te tienes que quedar sola por un rato, así será. Y sácale provecho a esa oportunidad de hacer todo lo que anhelas hacer con tu tiempo libre, que es algo maravilloso. Pero no te obligues a estar sola creyendo que de ahí sacarás alguna revelación que arreglará tu vida amorosa para siempre, ni dejes pasar de largo a la persona que te pone los chakras efervescentes sólo por cumplirte a ti misma una promesa bolsiclona: privarte de la posibilidad de intimar con alguien nuevo que tenga buenas intenciones hacia ti sólo te acercará más a parecerte a Doña Florinda, que nunca pasó de la tacita de café con el profesor Jirafales por querer conservar su pose de señora decente y respetar la memoria de Federico, de modo que prefirió lucir como la doña de la fig. 4, que como la extasiada Eva Mendez de la fig. 5.

2.-No saldré con más nadie del mismo círculo social que Aníbal/Susana.
De pinga. Esta autopromesa sí que la comparto, al menos en lo que respecta al círculo más cercano de tu ex. Una puede empatarse con el/la amigo/a del/la amigo/a de su ex y salir ilesa, pero cuando te acuestas con alguien muy cercano a ese ser las probabilidades de fracasar, de terminar hundida en un camión volteo repleto de caca de mono, es bastante alta.

Trata de no acostarte con el/la amigo/a de tu ex (me estoy cansando de aclarar todo este asunto de género, sepan que hablo de chicas y de chicos y no joroben con el tema de la inclusión). Ni con el hermano o con la prima. Tampoco con el subalterno, nada de eso. Esas relaciones en las que tu ex tiene acceso con frecuencia al quehacer diario de la persona con quien te acuestas están destinadas a hacer implosión de las formas más retorcidas posibles, a incendiarse en combustión espontánea, usualmente en medio de un torbellino de chismorreo en el que los muñequitos de tus pantaletas terminan apareciendo en las conversaciones de media ciudad y, si estás lo suficientemente salada, capaz hasta te ganas la lotería del tercer amigo feo y envidioso que sale a difamarte y decir que con él también te acostaste.

Si no quieres vivir nada de esto trata de respetar la paz dentro de los círculos más cercanos de tu ex y tampoco coquetees con lxs novixs de tus conocidxs (mucho menos con lxs de tus amigxs), esas cosas siempre traen problemas.

Claro está, lo que yo te diga a ti te valdrá madres. Sé que ahí donde estás, sentadita leyendo esto, tienes en mente con cuál de lxs amigxs de Aníbal o Susana te gustaría salir. También es muy probable que ya se hayan lanzado una que otra miradita en alguna fiesta, y que alguna vez se hayan mandado emoticones picándose el ojo por facebook, así que anda, vive tu libertad y déjate quemar en la hoguera de la infamia, no hay fórmulas infalibles en esto de las relaciones de pareja (o eso creo), y siempre está la posibilidad de que la guachafita te termine saliendo bien (o casi). No te hagas autopromesas absurdas, pero trata de tampoco atropellarle la existencia a nadie más en el camino.


3.-No saldré con ningún capricorniano.
Por favor, ¿en serio crees que fue su signo zodiacal el que influyó para que les fuera mal? Asume tu responsabilidad en el asunto: ni el zodíaco, ni la quiromancia, ni la borra del café tienen la más puta idea de lo que haces con tu vida. Tampoco es posible clasificar exitosamente a las personas metiéndolas juntas en cajas identificadas por el mes de nacimiento, así que deja las fruslerías de ese tipo para los chick-flicks estupidizantes y haz el intento de conocer a la gente antes de empezara hacerle ojitos.

Por ahí anduvo sonando el cuento de Ofiuco, un decimotercer signo zodiacal que ya nadie recuerda porque es más cómodo hacernos los locos que identificarnos con un nuevo invento de los estafadores de la lectura en frío, pero que ciertamente desmontó por completo cualquier atisbo de credibilidad que esas supersticiones pudieran tener.

Sin embargo lo admito: me gusta ser sagitariana. Me seduce esa historia del signo de fuego, el ímpetu aventurero, el arco, la flecha, y toda la sarta de impresiciones con las que me describen los astrólogos, pero también me niego a creer que los signos tienen algo que ver con las relaciones entre dos personas, porque sé que a lo mejor no soy sagitario, sino ofiacusaria, o frucutuspructu, o cualquier cosa, y mi vida seguirá siendo regida por las decisiones que yo misma y la gente con la que me junte tome, y que nadie podrá nunca predecir.

Al final, creo que mejor que buscar en la tabla de compatibilidades de tal o cual oráculo si Aníbal o Susana son la persona indicada para tu vida, es ponerle cariño e intuición a esa cosa tan extraña para todos que es jugarse la salud mental iniciando una nueva relación.

4.-No saldré con ningún hombre (o mujer) que tenga demasiada historia.
4.1.-¿Centenares de mujeres han pasado por sus brazos?, bah, no le pares, tú también has tenido unos cuantos amantes (¿no?). Si no es así, capaz un día sí lo será, y si tampoco llega a ser así, entonces en tus múltiples reencarnaciones has estado con miles de tipos. Deja de juzgar a la gente por su pasado, no te hagas dramas, sacúdete el prejuicio y entrégate al amor (o al placer, da igual). Ah, y usa condón. Y nunca pero nunca de los nuncas le revises el celular ni sus cuentas de correo si es que quieres ser feliz.

4.2.-¿Un matrimonio (o algo así) devenido en una notable tragedia? Pendiente. Sobre todo si la ex está obsesionada con él o viceversa. Si no, sólo ándate con cuidado y evalúa si la persona con quien comienzas a salir es una especie de sociópata o si solamente tuvo un fracaso amoroso como cualquier otro. Deja el prejuicio y entrégate al romance y al placer con cierta cautela. Y usa condón. Y nunca pero nunca de los nuncas le revises el celular ni sus cuentas de correo si es que quieres ser feliz.

4.3.-¿Un hijo? Amiga, si tiene hijos piénsatelo bien. Evalúa honestamente si deseas y estás preparada para compartir con un niño que no es tuyo. Si no te resulta una idea tormentosa, dale con todo, pero en caso de haber dudas no le hagas perder su tiempo al pobre incauto, ni al niño, ni a ti.

En ocasiones las mujeres aspiramos de forma egoísta ser la persona más importante del mundo para nuestra pareja. Una persona con hijos JAMÁS te pondrá como su más grande prioridad (a menos que sea un padre o madre irresponsable, y en ese caso también es mejor evitarlo), así que si no estás lista para compartir la atención de tu pareja con un niño, mejor corta el tema por lo sano y evítense el malestar de extrañarse los unos a los otros cuando ya la pasión se haya agotado y la relación termine. Los niños no tienen la culpa de nada, su bienestar está por encima del de todos nosotros, adultos torpes que no hicimos caso durante la clase de planificación familiar. Lo bueno en el caso de las personas solteras con hijos es que ya más nunca se les olvida usar condón, o casi nunca.

5.-Saldré con todos, no me importará nadie

Está bien, pero no seas cochina, cuida tu cuerpo, discrimina un poco y usa condón. No querrás pescar una enfermedad, o preñarte del tipo más feo y malalientoso que te hayas conseguido por la vida. Ni ser fotografiada con uno que luego te avergüence, ni olerle los pies a alguien cuyos abrazos no te dan calor. Aunque suene a las historias de la abuela, si no te importa elegir a alguien que te guste para llegar al sexo, no te quejes si luego no recibes del sexo aquello que esperabas.

Además, no se trata de estar por ahí besando muchos sapos. Eso de besar sapos es una práctica asquerosa, entre otras cosas por la placa dental y la mononucleosis. En el mundo real los sapos NUNCA se convierten en príncipes. Los príncipes, en cambio, a veces sí se convierten en sapos, perros, hijos de puta, pero también algunas otras veces siguen siendo príncipes por el resto de la vida (o al menos por un par de años), así que mejor espera hasta encontrar a la persona que le pone el Alka Seltzer a tus chakras, tendrás más posibilidades de que te vaya bien (y de tener orgasmos) que si andas por ahí jugándote la salud y e amor propio compartiendo fluidos con una parranda de anfibios nauseabundos.

...

En la segunda entrega de "Volver al ruedo" hablaré del tipo de hombres que suelen aparecer en esta época post ruptura. Por lo pronto, buena suerte, y que la fuerza esté contigo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Monstrua , bien con V de Volivar en su ultima aparición en el item 5. si , se que era tarde pero igual te lo digo . :*

La monstrua dijo...

Corregido! :D

Anónimo dijo...

Muy bueno este post. Cris