lunes, 17 de diciembre de 2012

Entrevista imaginaria


—Monstrua, ¿por qué sigues apoyando a la Revolución Bolivariana?

—Porque este proceso es la reivindicación de aquello que nos fue negado a todas y a todos, incluso a aquellos que creen no estar metidos en este peo.

¿Que la gente tiene que aprender a vivir mejor? sí, claro, todos tenemos que hacerlo, empezando por ti y por mí. Pero esa no es una vaina que se logre de la noche a la mañana, y mucho menos sin antes demostrarnos a nosotros mismos que el país que merecemos tener es posible. Eso es lo que se ha estado haciendo en Venezuela durante los últimos catorce años: devolverle al pueblo el derecho a vivir bien. A educación. A salud. A vivienda, trabajo y esparcimiento. El estado venezolano por primera vez está cumpliendo con la deuda que en esas cinco materias viene arrastrando con el pueblo, e incluso más. En eso andamos, y es por eso que estoy aquí.

—Bueno, se nos ha agotado el tiempo, eso es todo por hoy, este medio no se responsabiliza por las opiniones emitidas por los entrevistados, cabe destacar que en este canal no estamos de acuerdo con lo que ha dicho la monstrua, nosotros no nos identifi...

domingo, 16 de diciembre de 2012

Teleprisión


En este modelo postmoderno y capitalista de vida que nos quieren obligar a tener lo dueños de las grandes multinacionales, aunque te suene a teoría de conspiración y pienses que soy una paranoica, todo nos es vendido, incluso la libertad que se comercializa enfrascada, sintetizada, convertida en bebida con sabor a libertad extrema, y hasta en diferentes presentaciones.

Una de ellas es la televisión.

En tu hogar pagas por un paquete de televisión por cable, creyendo que con ello tendrás más opciones, más libertad, y resulta que en realidad estás pagando porque más anunciantes puedan llegar a ti con sus ofertas engañosas, sus vidas modelo que no tienes y nunca tendrás, su consumismo, sus rubios cabellos, sus hermosos ajuares a lo Maite Delgado, recorriendo su limpísima sala, con su blanquísima sonrisa, hasta encontrar una flor que le dejó su atentísimo marido, en una casa cuyo sofá vale más que todas tus pertenencias juntas.

Los anunciantes pagan un realero a los medios de comunicación por hacer que su publicidad llegue a nosotros. Luego no sé si son los canales los que le pagan a la agencia de televisión por cable por transmitir, o si la cosa es al revés. Si me lo preguntan, creo que el proveedor de televisión por cable paga una licencia para poder ofrecer el canal, y luego nosotros le pagamos al proveedor de cable para poner tener acceso a la programación. En la cadena un montón de gente paga, y paga y paga, pero nadie nos paga a nosotros. Finalmente ¿qué ganamos? un coño. El libre acceso al exceso de publicidad que contienen los canales privados de televisión, y el bombardeo informativo del que no nos damos plena cuenta, pero que ahí está: datos y datos y datos que nos llegan a veces indirectamente, por medio de series de televisión, "noticiarios", talk shows, y programación barata y cutre, que destruye la función del medio como transmisor de la cultura, y convierte a la televisión e un moldeador de mentes vacías de contenido. Cajas hermosas, coloridas, estupidísimamente vacías, donde todas las mujeres son exactamente iguales, y todo lo diferente es raro.

Para esa basura es que nosotros pagamos el NetUno, el Directv, el Intercable. Para ver Reality Shows en los que una gente vive de comprarle las pertenencias a un pelafustán que como tú y como yo apela a sus pobres corotos para afrontar los momentos de pelazón extrema. Para ver mujeres borrachas haciendo el ridículo, o para volver a ver la repetidísima película esa en la que el latino es el criminal o la mujer de servicio de un gringo con una familia modelo, una esposa cuarentona, flaca, bella, y sonriente, y unos niños adorables que siempre se portan bien y dicen frases aleccionadoras, Unos niños que no juegan trompo, ni metras, ni perinola, fo, qué asco.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cerrando etapas

Declaro que mis 27 años serán el fin de mi adolescencia: aprenderé a hacer hallacas.
Por lo pronto, continúen con la tradición de regalarle hallacas al prójimo, prometo acordarme de ustedes cuando sepa hacer las mejores de toda Venezuela.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Fábula venezolana

JUANILIA Y LA LUNA


En los llanos de Apure existe una comunidad de luciérnagas legendaria. Un merecure bello —de esos que usaban los próceres venezolanos en sus travesías para reposar un rato—, en cuyo interior habita, aún hoy, una colonia de luciérnagas que cada noche, cuando todo se vuelve oscuro y apenas se escuchan los sapitos y los grillos, o la voz de algún espanto aburrido, o el silbido lejano* de un hombre de patas largas... cuando llega esa hora en que la noche se cierra, y ya no queda hombre tan valiente como para caminar los montes, todas las luciérnagas salen del árbol para mostrar al mundo sus maravillosos destellos.

Cuenta alguna gente del llano que la luz es maravillosa. Yo una vez estuve por ahí, deambulando una tarde junto a un primo que tiene un conuco de maíz, y me contó que la luz de las luciérnagas era como la de un sol del tamaño de un carro grande. Esa noche mi primo me contó muchas historias, entre ellas las de una pequeña luciérnaga del merecure, que se llamaba Juana Cecilia de la Luz, pero todos la llamaban Juanilia.

***

A Juanilia no le gustaba salir a divertirse. Todas las noches, cuando la familia de la luciernaguita se disponía a salir a volar e iluminar la noche, que es como se divierten las luciérnagas, la chillona Juanilia hacía un escándalo.—¡Váyanse ustedes! —decía, —no quiero salir a volar, ¡no me gusta!

Y así la familia de la luciernaguita salía cada noche a su gran baile de luz, mientras ella se quedaba sola y aburrida en la casa, viendo una novela fastidiosa.

-¡Que no quiero salir afuera! -repetía una y otra vez, pateando el suelo, y aunque su familia y amigos se preocupaban por ella, y trataban de ayudarla a divertirse, los días pasaban y pasaban, mientras Juanilia seguía encerrada en su cuarto.

Una noche, la abuela de la pequeña se le acercó y le preguntó con cariñosa y preocupada voz:
—Bueno, Juana Cecilia, ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué no quieres venir nunca con nosotros a brillar en la oscuridad?
—Es que no me gusta volar
, respondió Juanilia.
—Pero, ¿por qué no te gusta, si volando y brillando te ves más bonita?
— insistió la abuela luciérnaga.

Juanilia se quedó pensativa y decidió contarle a su abuela una cosa muy seria: a Juanilia le daba pena ser tan chiquitita.
—¿Para qué voy a salir si nunca podré brillar tanto como la luna? La luna es grande, y muy brillante, y yo a su lado no soy nada ni nadie. Soy tan diminuta que en comparación parezco una simple chispita. Todos saben quién es la luna, pero nunca lograré que sepan quién soy yo. Por eso siempre me quedo en casa, porque nunca podré brillar tanto como la luna.

La abuela había escuchado a Juanilia, y le contestó suavemente:
—Mira, muchachita loca, —miró a Juanilia a los ojos y le sonrió— hay una cosa de la luna que tú no sabes. Si salieras de vez en cuando ya te habrías enterado, pero como siempre andas pegada al merecure, pues no te has dado cuenta.—y comenzó a cantarle una canción:

"Pobre luna desdichada, solita y desamparada
un día brilla y otro es nada; todo es subida y bajada"

La canción de la abuela era bonita. La abuela cantaba suavecito, como la brisa, y decía cosas muy importantes en sus canciones. Con los ojos abiertotes y el rabito echando luz, Juanilia pensó un ratico y de pronto le preguntó a su abuela:
—¿Entonces la luna no tiene la misma luz todas las noches?
Y la abuela le dijo:
—La luna es tan variable que cada día es diferente. Su luz se la presta el sol, cuando tiene ganas, por eso hay días en los que es grande y majestuosa como un mango maduro, pero hay otros días en los que su brillo desaparece, y ella, con mucha vergüenza, se esconde, dejando al mundo completamente a oscuras. Tú en cambio, muchachita, siempre brillarás con la misma fuerza y siempre lo harás con tu propia luz.

Juanilia estaba asombrada. Nunca había imaginado que tenía tanta ventaja sobre la luna, y hasta sintió compasión por por ella, por todo el sufrimiento que le tocaba pasar cada tantos días.

Desde entonces Juanilia sale a volar y a bailar con su familia y sus amigos todas las noches, en una enorme fiesta en la que cada luciernaguita brilla con su propia luz, y todas lo celebran.




*Puede que no sea relevante para el cuento, pero dicen que El Silbón, cuando se oye que está lejos, es que está cerquita.

Entrevista imaginaria




—Monstrua, ¿con qué animal te identificas?

—Con una luciérnaga

—Verga, ¿y esa vaina?

—Porque es chiquitica y fea, pero echa luz en la oscuridad









viernes, 7 de diciembre de 2012

Feminismo

(1)
Un voto para el feminismo, porque toda mujer, sin excepción alguna posible, tiene el derecho irrefutable a salir a la calle vestida como le provoque, sin ser agredida verbal ni físicamente por nadie.

Una cachetada feminista el día de hoy para:

  • Los hombres que nos agreden con sus obscenidades.
  • Las mujeres que se atreven a juzgarnos por la forma como vestimos.
  • Los jefes que no nos contratan por la forma como nos arreglamos, o incluso los que nos contratan sólo por como nos vemos.
Es todo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿Por qué Revolución? (parte dos)

Ya lo dije antes: Revolución porque sí, porque de ese modo lo quiso la mayoría. Sin embargo seguiré enumerando.

3.- Porque aquí no se está regalando nada.
Quita esa cara y lee: aquí no se está regalando nada. Regalar era lo que hacían los políticos de alcurnia durante la cuarta república, cuando se repartían los ingresos del país como si de la cochina se tratara, o se colocaban a dedo en los cargos políticos para que los reales quedaran en familia.
Regalar fue lo que hicieron cuando permitieron que la empresa extranjera se llevara las regalías de un petróleo que no era más que nuestro, o cuando dejaron en manos del capital privado a toda la red de telefonía nacional, por no hablar de otros ejemplos. Regalar sí que era una costumbre aquí en Venezuela. Aquí se le daba regalado a todo el mundo, menos al que realmente lo necesitaba.

Lo que está pasando ahorita, y que tú llamas regalar, amigo, amiga, no es otra cosa sino una reivindicación por todo lo que nos fue quitado a las grandes masas, para que unos pocos, los más bonitos, los mejor apellidados, disfrutaran de unas oportunidades elitescas. Lo que tú llamas regalar no es más que garantizarle al pueblo, que venga de donde venga, sea quien sea, cuenta con oportunidades de ingresar al sistema de educación universitaria como el que más, o tiene la seguridad de que será atendido en una institución de salud pública sin tener que abonar ni un bolívar, y que su vida será valorada como la del mismísimo despiadado dueño de la clínica El Ávila. Lo que tú llamas regalar es agarrar a una viejita que se trabajó toda la vida en una casa donde ni la seguridad social le cancelaban, y que ahora está arrugadita y débil, abandonada por sus "amos", sin fuerzas para seguir ganándose el sustento, y asegurarle una pensión igualita a la que tus padres reciben, aún y cuando ellos no se desgastaron tanto los huesos como la humilde señora de la que te estoy hablando porque, claro, como ellos estudiaron, podían pagar en casa una empleada que les cargara las bolsas, y se desgastara así como lo hizo la viejita.

Si me vienes con el cuento de que Chávez le regala a todo el mundo, menos a los venezolanos, tendré que apretar bien los puños y tragar grueso para no decirte en tu cara que eres un pichiruchi, pero como estoy tratando de ser una mejor persona, te explicaré con calmita y llanamente pa' que entiendas: aquí no se está regalando nada. Lo que está pasando en Venezuela es:

  • En primer lugar: que se están estableciendo lazos estratégicos con países hermanos, respetuosos de nuestra soberanía y defensores de la suya propia. Se están creando hermandades, y a tú a tu hermano no le regalas nada, tú a tu hermano lo ayudas a salir adelante porque su crecimiento es el tuyo mismo, y porque sabes que ese hermano es el que luego saldrá a dar la cara por ti cuando lo necesites. Si te da demasiada arrechera que enviemos alimentos y enceres de primera necesidad para Cuba o para Haití, entonces eres un coñoemadre que nunca ha pasado por una necesidad en su vida, o un plastaemierda que no sabe lo bien que atienden los médicos cubanos a la gente como tú cuando llegan con una pata rota (u otra afección mucho más grave) a un CDI, y lo que necesitas es una buena pela en tus cuadradas nalgas de pichiruchi sedentario.
  • En segundo lugar, pero no menos importante, que si bien se están estableciendo alianzas de cooperación entre naciones, se está dejando bien claro cuál es el lugar de cada quien en este peo. Ni nosotros nos metemos con nadie ni dejamos que se sigan llevando nuestras vainas. Quedó bien claro: aquí no se está regalando nada. Regalar era lo que hacían en la cuarta república, cuando se despreciaba la producción nacional y se salía corriendo al exterior, a dejar los reales del país por allá, a invertir en Mickey Mouse porque Tío Conejo era muy pata en el suelo. Regalamos tanto que no sólo regalamos nuestros reales. Regalamos nuestra dignidad, nuestra identidad, nuestra cultura, nuestras tradiciones, regalamos el autoestima de nuestros artistas y artesanos, regalamos la Piedra Kueka, regalamos nuestra historia, y regalamos el espacio vacío que nos quedó por dentro, para que vinieran los gringos a llenarlo con sus golosinas y sus mariconerías. Eso se acabó, Aquí ya no se regala nada más, y más bien devuélveme esa piedra, nojoda, que esa vaina es mía.

3.1.- Porque no se puede ser tan miserable en esta vida
Discúlpame la honestidad, pero si votaste en contra de Chávez sólo porque te da rabia que le "regalen" a otros, y no a ti, te explico:
Ese otro necesita más que tú. Ese otro no tiene casa, no tiene familia con negocio propio. Ese otro, hasta hace muy poco, tenía tan poco, tan, pero tan poquísimo, que no tenía ni esperanza. Para ti eso puede ser irrelevante, pero aunque tú no lo creas aquí había gente muriendo de miseria como esos que ves en National Geographic y te da tristeza. Pero entiendo que te educaron arrodillado ante lo foráneo, y es por eso que los negritos etíopes te dan dolor, pero sin son venezolanos entonces son unos flojos de mierda, porque así lo has pensado, y no me vas a venir a decir que no, a muchos como tú los he escuchado hablar así.

Pero no es solo eso, convive, lo que tengo que decirte: aunque tú consideres que esto está vuelto una desgracia, y aunque estás picadísimo porque según tú el presidente Chávez le regala a todo el mundo menos a ti, te reto a que como muestra de dignidad me des la tarjetica de crédito con el cupo de CADIVI que todos los años desguasas comprando mariqueritas por imternet o ganándote unas lucas comprándoselas a otro. Te reto a que te vayas de viaje con una mano adelante y otra detrás, o que consigas los 2.500 dólares de cupo de viajero que te tocan, al precio que está en la calle ilegalmente.
Te quejas de que haya control sobre el dólar, pero cómo te gusta una lechuga a 4,30.

¿Por qué Revolución? (parte uno)

En primer lugar porque sí. Porque nos dio la gana a los más de ocho millones de votantes que pusimos nuestro apoyo en el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, a plena conciencia de lo que proponía para su futuro gobierno, y de la segura consecución de las políticas administrativas que ha venido realizando en los últimos trece años de mandato. Ya esto es suficiente, pero si quieres seguir conociendo más razones, lee lo que te viene más abajo.

1.- Porque así podrás seguir diciendo lo que te da la gana.
esta foto es de lamorcilla.com

Y sí, lo pongo así de claro porque de otro modo no vas a entender:
En este "terrible régimen" que te tocó vivir, tú dices y haces lo que te sale del forro de las nalgas sin que te pase gran cosa. En el peor de los casos, luego de que vuelques tu cochino vocabulario luchando en contra de esta horda de malintencionados que amamos al presidente, algún compa chavista se burlará de ti, pero para ese círculo alcahueta en el que te revuelcas cada día, tal burla es llamada una agresión, y pasarás entonces a ser otro mártir, un héroe más de la adolorida oposición venezolana, y tus panas escuacas se conmoverán con tu historia y retuitearán cientos de veces que fulanito te dijo huevo frío porque tú le dijiste feo al Ché Guevara.
Hubo un tiempo en Venezuela en el que cada vez que hablabas más de la cuenta o te ponías "groserito", te ganabas un par de boletitos más para la lotería de los desaparecidos, o como mínimo te vetaban de poder trabajar en cualquier ente público o privado que respondiera a los mismo intereses del gobierno al que le faltabas el respeto. Ahorita no sólo de ustedes está minada la plantilla del estado, sino que además son los favoritos de la empresa privada, ávida de soldaditos que marchen con trajes tricolor, defendiendo una libre empresa, en la que su mano de obra no vale un comino.
Hoy tú y tus amiguitos, a cuenta de ser ¡gente digna!, que se sacrificó durante años para estudiar en una universidad (pública donde no pagaban ni cincuenta bolos por un semestre ¡Qué bolas!, o en una privada que los dejó mamando y locos en cuyo caso también dirán que es culpa del gobierno), me insultan todos los días de mi vida, a mí y a mis compañeros de revolución, sólo porque creemos en el país que estamos reconstruyendo, sin que haya un grupo de pacos de la DISIP que te tengan pillado y estén preparando el guiso donde te van a cocinar luego de haberte manoseado bastante.
Si esta razón no te parece suficiente, más vale que incluyas en tus planes la compra de un bozal, porque en el supuesto negado de que tu opción de ultraderecha llegara algún día al poder, bien calladito te tendrás que quedar cuando empieces a notar que con esa historia de que hay que recuperar la confianza de los mercados extranjeros (¿extranjeros de dónde?), y promover la libre empresa, te estarán metiendo tremendo palo de escoba por el rabo. Ahí sí es verdad que se te pondrá fea la cosa, porque esa gente no come cuento. Si te les pones comiquita, adiós. En los regímenes de derecha no existe oposición, existen comunistas, y esos son unos bichos que chao pescao.


2.-Porque quiero una bicicleta (y tú también).


foto del Minci

En una de las calles esas que uno no sabe si está en Baruta o en La Trinidad, más allá del cementerio hay un negocio de bicicletas, que según he escuchado por ahí tiene como treinta años por la zona. El 20 de noviembre de este año fui a ver los precios de las bicicletas porque quiero una (y trabajo duro cada día para poder tener mis vainas), y el costo por esa bici marca Benotto, bien bonita, color beige con azul claro, era de tres mil bolívares. En el momento tenía la plata, pero demasiado justa y no quise correr el riesgo de quedarme sin dinero a mitad de la quincena, así que decidí comprarla durante la primera semana de diciembre, cuando ya hubiera completado el costo de la bici sin quedarme tan limpia. Hoy, 5 de noviembre, volví a ir, y la cicla está siendo vendida por cuatro mil setecientos cincuenta bolívares, más de un cincuenta por ciento por encima de lo que marcaba hace exactamente quince días, cuando la inflación de este año, completo, apenas podría alcanzar el veinte por ciento.
¿Será que Giancarlo lleva treinta años haciendo sus aguinaldos a costa de los comeflores que como yo, con la ilusión de poder gritar "¡más amor, menos motor!", aprovechamos la platica de diciembre para comprar una bici con sobreprecio?. Yo no sé, pero al Indepabis puede interesarle pasarse por allá.
Mientras esto está sucediendo, yo me doy cachetaditas en la jeta por sifrina. No compré la bicicleta porque mis tres mil bolívares seguían siendo sólo tres mil, no cuatro mil setecientos, pero la culpa la tengo yo, que en lugar de adquirir la bicicleta iraní de nosecuantas velocidades, arrechísima, que me recomendaron en el trabajo, me decidí a gastar el triple (y ahora casi el quíntuple) de lo que ella valía, en una bicicleta de igualitas condiciones, pero más coqueta. Si no soy tremenda bolsa, me parezco igualito.
Caracas Rueda Libre es un plan que se está ejecutando desde mediados de este año por iniciativa de Jorge Rodríguez, y consiste en un circuito donde vas los domingos, te prestan la bicicleta GRATIS, y das vueltas por un rato, hasta que la entregas y se la prestan a otro. Si tienes tu propia cicla te llegas igualito y la pasas fino dando vueltas con seguridad.
Primera vez en la vida que se ve algo así en Venezuela. Yo fui y las bicicletas, todas, usadas por miles de personas cada fin de semana, ruedan bien sabroso. Son iraníes, de excelente calidad, y la más cara vale como novecientos cincuenta bolívares, montañera y todo. Yo no la compré porque quería una bici "cuchi". Yo no la compré porque soy una pendeja, pero bien claro está que una bicicleta así con un precio como ese sólo es posible en revolución. Tus líderes opositores jamás y nunca se propondrían venderte bicicletas a mil bolos, ni a prestártelas gratis para que pases el rato. Ellos mínimo las alquilarían, y tú lo sabes porque tú mism@, que eres igual a ellos, pensaste cuando te conté lo de Rueda Libre que "segurito eso está lleno de niches", y que "para que se preste un buen servicio deberían cobrar algo". Es así como piensan ellos y es así como piensas tú. Te gusta pagar y a ellos les gusta cobrar. Así siempre ha sido y así seguirá siendo a menos que entiendas que lo que no te gusta de Chávez es que él sabe cómo piensas tú.
¿Que hay un camino? claro que hay un camino, pero bien largo al carajo.