miércoles, 23 de enero de 2013

Venezuela

Sí, los leones y los elefantes son una maravilla, pero por alguna razón a mí me gustan son los animalitos de aquí. Ver un rabipelado es algo que me pinta de colores el día. Una pereza, más aún; las iguanas en la Universidad Simón Bolívar son un presagio de felicidad para mí; las guacamayas en la UCV de madrugada, y en Los Próceres al final de la tarde estremecen mi corazón.
Cuando tenía ocho años, vi en Araira una guacharaca que llegó salvaje, comió de la mano de mi padre, y tras caminarle por el brazo hasta el hombro, salió rauda, volando salpicándonos de canto.
Yo vi a mamá cachicama, con sus cachicamitos, cruzando una carretera de noche por Yaracal.

Somos una tierra bendita por dioses de los que ni siquiera tenemos idea ya, pero no nos olvidan.

Somos la puerta de entrada al mundo nuevo.

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