lunes, 6 de enero de 2014

Tesoro

Luego de mucho perder, me he encontrado un tesoro:

Tengo la chapaleta de un pirata cojo y una carpa donde caben seis enanos. El cuero de quinientos animales, coloreado. Una máquina que sólo cose el tiempo, adolorido el miembro fantasma de la aguja.

La cera derretida de tres docenas de velas encendidas para pedir un deseo gigantesco, y zapatos y mapas para llegar del Delta hasta La Grita, y volver caminando, unas cuarenta veces.

Tengo una dinamita de mentira que sueña con volar el techo en mil pedazos. Una nevera vieja, llorona y sin aliento, quinientos mil pestañeos escritos en papel y dos culebras ciegas de madera que sólo me dan miedo cuando acechan.

Tengo varias botellas llenas de piedras filosofales, siete lámparas que cuando las froto sale de ellas una nube de polvo, el antifaz de Gulliver Chacón cuando era niño y se vistió de El Zorro, y una muñeca rusa con seis generaciones de orfandad.

Pero la mejor cosa de todo ese tesoro, es la pequeña llave.